Fernando Reinlein
Esto no ha hecho más que empezar
11/07/2005

La hora de llorar a los muertos continúa. No debe quedar la barbarie en el olvido, pero también llega la hora de analizar el hecho del terrorismo internacional con mayor perspectiva, lo que puede ayudar a erradicarlo. Fernando Reinares ya ha hablado de esta nueva y repugnante modo de hacer la guerra como de "terrorismo global". Sus características hace que lo aprendido hasta ahora en las guerras que en la Historia han sido sirvan de nada o de muy poco. Tras golpes como estos, ¿Dónde golpear en legítima defensa y con que medios?

Se ha dicho que el terrorismo internacional, que todos los terrorismos no admiten motivaciones. Lamento discrepar del editorial de esta publicación. No podrán admitir justificaciones, desde luego, pero las motivaciones, justificadas o no, existen y hay que analizarlas. Hace años, Restituto Valero Ramós, coronel de Estado Mayor y experto en asuntos de seguridad, acompañado por quien esto escribe, anunció que las acciones del terrorismo internacional se avecinaban y que serían demoledoras si no se iban poniendo los medios para evitarlas. Fue tachado de alarmista y en pocos años vinieron las acciones Arabia Saudí, de Kenia y Tanzania, de Yemen, de Nueva York y Washington, de Túnez, de Pakistán, de Indonesia, de Mombasa, de Afganistán, de Casablanca, de Turquía, de Madrid, de Londres…

Y según como están las cosas, es terrible, pero imprescindible advertir de que esto puede no haber hecho nada más que comenzar. El fanatismo salafista ha tomado un poder que le permite actuar en cualquier parte del mundo, con o sin "soldados" suicidas para su yihad particular. Según el profesor Reinares puede afirmarse que existen entre uno y dos millones de musulmanes dispuestos a dejarse arrastrar por esa doctrina, y una parte de ellos está repartida por todo el mundo ¿Se dan cuenta el peligro potencial que ello supone?

El hambre y la humillación, son terreno abonado para el fanatismo religioso de una doctrina en la que algunos no han superado todavía su edad media y el "Dios lo quiere" que llevó a las iglesias cristianas a la barbarie. Los errores e injusticias de Occidente para con algunos pueblos en aras de beneficios económicos o energéticos de hace más de cien años, permitieron que se crease ese caldo de cultivo. Naturalmente que la culpa de los asesinatos la tienen quienes colocan las bombas y hay que perseguirlos y aplicarles la Ley, pero si se olvidan las motivaciones y no se acaba con ese caldo de cultivo señalado, la guerra será más larga y más difícil de ganar.

La lucha no es cuestión de poco tiempo y hay que analizarla con la perspectiva de muchos años, los suficientes para que el relevo generacional en esas sociedades fanatizadas pueda servir de base para destruir ese fanatismo y para ello hace falta voluntad y, como se ha dicho, perspectiva. Lamentablemente, en la aldea global de las libertades, somos muy vulnerables. Y no olviden que, salvo en el caso de las Torres Gemelas y el Pentágono, los asesinos solamente han utilizado explosivos.

Luego, cómo olvidarlo, a nivel doméstico, vuelve a utilizarse a las víctimas en una lucha partidista repugnante. Se escucha con frecuencia, hasta Piqué salió a la palestra, que Rajoy no puede desarrollar su programa de centro por el lastre de Zaplana y de Acebes. Pues bien, después de escucharle en los últimos días, ya no me sirve. El presidente del PP lidera un partido que tiene como estrategia el "solos contra todos y al precio que sea" y no es eso, precisamente, lo que este país necesita. Primero Zapatero fue el culpable de que Madrid no fuese sede olímpica, luego aprovechó la masacre criminal de Londres para atacar al Gobierno. Ya no utiliza, como hasta ahora, a las víctimas del terror en España. Ahora utiliza hasta las ajenas. Y que yo sepa no han sido ni Acebes ni Zaplana. Simplemente despreciable.