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Ser catalán en Madrid y en otras zonas de España se está
poniendo difícil, pero que muy difícil. Tanto si se es partidario
como si no del proyecto de Estatut que el Parlament aprobó
por 120 a 15 y que el Congreso deberá debatir, enmendar
y aprobar o rechazar en su día. Los ánimos están calientes
entre nuestros líderes políticos, pero también entre los
vocerosdel PP, que todos los días se cuelan en nuestras
casas por la ventana de la televisión o se dedican a la
letra impresa, ahí eso sí, estos últimos con más profundidad
y nivel intelectual, sea cual sea su posición, salvo pequeñas
excepciones.
Pero, en general, escuchando y leyendo a unos y a otros,
tal parece que caminamos hacia una situación de debacle
nacional a la que nos han llevado los habitantes de una
zona de España dirigidos por un malvado llamado Maragall
( con sus aliados del tripartito que Gobierna en Cataluña)
y un tonto irresponsable de nombre José Luis Rodríguez
Zapatero. Este ha quebrantado el poder político que
representa, los catalanes pretenden fracturar el Estado
y para el jefe de los ejércitos - no me refiero al Rey,
aunque éste también se ha referido a la indisoluble unidad
de España, sino a Jefe del Estado Mayor - España es una
unidad secular que alcanzó glorias en el pasado.
Tampoco se cansan de recordar con la mentira como arma y
sin pudor, que Zapatero dijo que aprobaría el Estatut que
saliese del Parlament y que ahora se ha retractado porque
no podrá hacerlo. Bueno, pues no. El presidente español
lo que dijo en Cataluña en su día es que apoyaría el Estatut
que saliese del Parlamente y ya ha anunciado que lo hará,
siempre dentro del marco constitucional, como no puede ser
de otra manera. Serán los órganos competentes quienes dictaminen
la constitucionalidad o no de determinados artículos del
texto a debatir, extremo en el que no pretendo entrar porque
no hay nada más peligroso que un lego interpretando el Derecho.
Por si faltara algo más de sal en el guiso, resulta que
algunos ministros del Gobierno incluso su presidente, son
masones - eso dice Ricardo de la Cierva hasta de
Bono -, que la prensa de izquierdas es la única que
manipula y falsea, que el helicóptero de Afganistán cayó
porque fue atacado y que el Gobierno miente, y que, hasta
a la hora del eclipse, de lo que hablaban los españoles
era del Estatut. (Lo escuché en una cadena autonómica el
día del fenómeno astronómico.)
En no pocos artículos y conferencias se trata de comparar
y hasta igualar, la situación actual con la de la República
y se retrata a Zapatero como un Azaña antiespañol
y encima bobo. Es decir, quieren que cale entre los españoles
que todos los males vienen de Cataluña y de la bandera utilizada
por Zapatero y su ambición pues, para gobernar, se alía
con los enemigos de España. Y se quedan tan tranquilos.
Todo vale para lograr una crisis que permita pensar en un
gobierno de salvación nacional. Otros lo intentaron, incluyendo
algunos socialistas, allá a principios de los ochenta y
casi nos llevan al precipicio.
Pero parece que este país no está por la labor de querer
ser salvado por nadie. Fracasaron al intentar llevar el
debate político a la calle antes del verano, aunque lo intentarán
de nuevo en el otoño que ya ha empezado, esperemos que sin
éxito tampoco en esta ocasión. Pero los intereses particulares
hacen extraños compañeros de cama cuyos amantes coyunturales
no tiene en cuenta los peligros que esa copula puede suponer
para los intereses generales.
Ahí está el peligro y no el que dicen que llega desde el
noreste. Que no asusten las palabras - nación de naciones
no asusta a nadie - y el glorioso pasado el que se refería
el teniente general Felix Sanz Roldán lo fue cuando,
precisamente, España era de hecho un Estado Federal antes
de la Nueva Planta de 1715. Pero eso es lo de menos. Toca
desestabilizar al Gobierno con munición catalana.
Soy catalán y vivo en Madrid. Por favor, no disparen.
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