Ramón Borrell
Cataluña: Maragall buscará la reconciliación con Zapatero y no reivindicará nada más
06/11/2005

Pasqual Maragall aprovechará su intervención en el debat sobre el estado de las autonomías para intentar endulzar las relaciones con José Luis Rodríguez Zapatero y favorecer el clima en el que tendrá que desarrollarse el largo y complicado debate del Estatut en las Cortes Generales. Maragall insistirá en apoyar sin condiciones a Zapatero y, en especial, su plan de reforma del Senado.

Los días previos al debate en el Congreso de los Diputados de la toma en consideración del proyecto estatutario tensaron las relaciones entre los dos dirigentes socialistas. La última crisis del Tripartito, ocasionada por el propio Maragall con sus planes para remodelar su gobierno, provocó un profundo malestar tanto en el PSC como en el PSOE y, por ende, en la Moncloa , además se servir munición extra a los detractores del Estatut. Zapatero ha llegado a elogiar más en los últimos días al convergente Artur Mas que a su correligionario Maragall.

El titular de la Generalitat será el primero en abrir el turno de los presidentes autonómicos en la cámara alta, dada la ausencia del representante de Euskadi, la primera comunidad en contar con estatuto. Al igual que hizo el lehendakari José Antonio Ardanza en 1994, Juan José Ibarretxe ha optado por no asistir a la cumbre territorial.

Maragall subirá a la tribuna del Senado cuando aún suenan los ecos del debate sobre el Estatut en el Congreso. Por esa razón, el president intentará facilitar el papel de Zapatero y evitará insistir en el debate del proyecto catalán con el argumento de que éste ya se está negociando en la cámara baja. Así, según uno de sus colaboradores, no volverá a recordar el memorial de agravios que suelen desplegar en estas cumbres los presidentes autonómicos. Sorprendería que Maragall se refiririese nuevamente al problema de la financiación autonómica catalana, al déficit sanitario de los hospitales y los ambulatorios catalanes, a la precariedad de las infraestructuras de transportes y telecomunicaciones en esta comunidad, a la necesidad de mayores competencias exclusivas y a la reivindicación de mayor participación de las autonomías en los organismos de la Unión Europea. Sería muy sorprendente que Maragall sacase a colación esa larga lista de peticiones delante de representantes de otras autonomías menos desarrolladas y más necesitadas, comentan sus colaboradores. “Pero al president le gustan las sorpresas”, advierten, al mismo tiempo que sugieren que probablemente sí apostará por la idea a la que últimamente le da más vueltas: la consolidación de una euroregión, una región hispanofrancesa con capitalidad en Barcelona y constituida por la Comunidad Valenciana , Aragón, Cataluña y el Rosellón-Languedoc.

Maragall reconocerá abiertamente el trabajo llevado a cabo por Zapatero en el capítulo de la organización territorial. Lo argumentará con la convocatoria de este mismo debate en el Senado, que no se celebra desde 1997, o con su apoyo a las reformas de los estatutos valenciano y catalán, así como la presencia de las autonomías en las reuniones ministeriales de la UE.

El miércoles, en la tercera jornada del debate, intervendrá en nombre de CiU Pere Macias, que también pondrá el acento en la defensa del nuevo estatuto. Ofrecerá diálogo a Zapatero siempre que el proyecto entregado por el Parlament no quede desvirtuado.

Por parte de la Entesa Catalana de Progrés (la coalición tripartita senatorial que integra al PSC, Esquerra e ICV) hablará el matemático republicano Carles Bonet. En un tono similar al de Macias, defenderá el contenido de la propuesta del Parlament, así como una reforma del Senado en la línea con lo previsto en el pacto del Tinell, firmado por Maragall, Carod y Saura, que abrió el camino al actual gobierno tripartito de la Generalitat. Esta fórmula precisa una reforma de la Constitución.