Víctor Gijón
Cantabria: Ni los últimos, ni los primeros en la reforma estatutaria
06/11/2005

Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria, ya lo dejo claro hace meses: “No tenemos ninguna prisa, pero tampoco nos vamos a quedar los últimos en la reforma estatutaria”. En todo caso, el líder regionalista y actual presidente del Ejecutivo cántabro juega con ventaja: la reforma del Estatuto de Autonomía de Cantabria de 1998, alcanzada con el consenso de todas las fuerzas políticas del marco parlamentario cántabro, incluye ya competencias que ahora reclaman algunas de las comunidades en proceso de renovación de sus estatutos. Un ejemplo: la potestad del presidente regional para adelantar las elecciones, algo que en el Estatuto cántabro está vigente desde hace siete años y que ahora es una de las principales ‘novedades’ del Estatuto Valenciano.

El presidente cántabro acude por primera vez al debate sobre el Estado de las Autonomías que tendrá lugar a partir del próximo lunes en la Comisión General de las Comunidades Autónomas del Senado. Y es que dicho debate no se celebraba desde 1997, cuando la comunidad cántabra estaba presidida por el popular José Joaquín Martínez Sieso. En aquel entonces Revilla era vicepresidente y consejero de Obras Públicas. Hoy ostenta la presidencia y su socio de gobierno no es el PP sino el PSOE.

El cambo de socio de Gobierno no ha modificado sustancialmente los planteamientos generales del presidente regionalista. Si con el PP en el Gobierno de Cantabria y en el de la Nación no dudó en salir a la calle y manifestarse en contra de la guerra de Irak, su actual pacto de Gobierno con los socialistas no impide que mantenga posturas divergentes en temas como, por ejemplo, la negociación con ETA o el Estatuto de Cataluña.

Los cambios entre un período y otro están más relacionados con los aspectos personales. La sintonía entre Revilla y Aznar fue escasa -el ex presidente nunca visitó oficialmente Cantabria durante sus ocho años de mandato, aunque sí acudió a mítines y actos partidarios-. Con Zapatero, sin embargo, fue amor a primera vista. En año y medio se cuenta una visita oficial del presidente del Gobierno a Cantabria -para respaldar el proyecto Comillas- y otro encuentro, siendo todavía líder opositor, con motivo de su presencia en la regiuón para un acto electoral. Revilla fue uno de los contados dirigentes políticos de este país a los que Zapatero confío, el sábado previo a las elecciones, su convencimiento de que el 14-M se convertiría en el presidente del Gobierno de España.

Esa conexión personal es determinante a la hora de analizar las relaciones de Gobierno de Cantabria y el de la Nación. Aunque algunas sorprendentes decisiones presupuestarias del Ejecutivo nacional crearon malestar en el Gobierno de Cantabria y en especial en su presidente -por ejemplo, la insignificante partida para la Autovía Dos Mares-, la palabra empeñada por el presidente Zapatero, ratificada en forma de enmienda por el portavoz socialista en el Congreso y diputado por Cantabria, Alfredo Pérez Rubalcaba, fue más que suficiente para Revilla.

Es en ese contexto de política interior -pacto de Gobierno con el PSOE- y exterior -confianza personal en el presidente Zapatero- es en el que debe enmarcarse la que será su intervención esta semana en el debate autonómico que tendrá lugar en el Senado. Poco ha transcendido sobre lo que planteará el presidente Revilla que, como suele ser habitual en él, improvisara sobre una notas que el mismo se encarga de redactar a lo largo del fin de semana.

En una nota oficial del Gobierno de Cantabria se señala que el “el Presidente expondrá la postura de Cantabria sobre la construcción autonómica e incidirá en materias como el sistema de financiación, el ámbito competencial, las relaciones con el Estado y la presencia y participación en la Unión Europea” .

Si finalmente ese fuera el guión definitivo del discurso de Revilla ya se puede adelantar que el presidente cántabro defenderá, sin dogmatismos, la utilidad del actual sistema autonómico, consagrado por el titulo VIII de la Constitución Española de 1978. No se opondrá, sin embargo, a cambios en los estatutos siempre y cuando se mantengan los criterios de solidaridad interregional y la idea de España como el conjunto de “nacionalidades y regiones” que la integran, tal como recoge el articulo 2 de la Constitución Española.

La solidaridad interregional pasa, en opinión ya expuesta repetidamente por Revilla, por un sistema de financiación que no genere diferencias o desigualdades. Las reformas en ese sentido, necesarias dada el tiempo transcurrido desde la aprobación de los estatutos, no deben generar agravios ni desigualdades entre las regiones ricas y las menos favorecidas, mantiene el presidente de Cantabria.

En el ámbito competencial poco puede avanzar Cantabria después de la reforma del 98, donde muchas de las demandas actuales de otras comunidades ya fueron incluidas en su estatuto. En varias ocasiones Revilla se ha manifestado partidario de una mayor presencia de las regiones en Europa, sobre todos en los debates, reuniones o toma de decisiones que afecten de forma más directa a las comunidades autónomas.

Ese es el guión oficial del discurso del presidente Revilla. Pero conociendo su trayectoria, forma y maneras, bien pudiera introducir numerosos cambios sobre la marcha. No es descartable, por ejemplo, que Revilla aproveche su presencia en el Senado, y ante un auditorio de presidentes autonómicos y miembros del Gobierno central, para reclamar más infraestructuras para Cantabria, apoyo al proyecto estrella de la legislatura -la Universidad para la enseñanza del español en Comillas- y la reivindicación de España como patria de todos.