La de Jaume Matas es una de las intervenciones más esperadas en el debate sobre el estado autonómico, o al menos eso se comenta en los círculos periodísticos de Palma de Mallorca. Porque Matas se ha convertido en uno de los principales 'barones' del PP, junto con Camps -con quien no se lleva bien, porque Matas es amigo de Zaplana- y con Esperanza Aguirre, con la que tampoco existe un nexo de unión especialmente fuerte, dada la cercanía de la presidenta madrileña con Camps. Matas se ha convertido en un ariete contra el 'pancatalanismo' predicado por el tripartito y es de suponer que tiene fuertes aspiraciones a volver a jugar en el campo de la política nacional. Pero, mientras, tiene un cómodo refugio en Baleares, donde no hay sombras que le inquieten: simplemente, ahora no tiene adversarios, y eso hace que su voz, este lunes en el Senado, vaya a sonar más potente cuando diga que él quiere tanto como logren los catalanes en su Estatut.
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