Antonio Santamarina
Castilla y León: Las claves, el modelo territorial y la financiación
06/11/2005

Aunque es uno de los secretos mejor guardados al día de hoy, todo apunta a que el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, utilice como elementos claves para su exposición en la Cámara Alta en Madrid, el modelo territorial y la financiación autonómica, a los que se sumarán algunos otros que, aunque no sean de menor importancia, el tiempo tasado para las intervenciones obligará a establecer prioridades.

Juan Vicente Herrera es un hombre de diálogo y mano tendida, lo que tiene sobradamente acreditado, ya que disponiendo de mayoría absoluta, está llevando la mesa de diálogo social con los agentes económicos y sociales, para que las decisiones que afectan a todos, se consensúen entre todos.

Pero hay veces que no puede ser, y como decía El Guerra (el torero) “lo que no pué ser no pué ser y además es imposible”. Ello se refiere a la reunión que mantuvo el pasado día 3 con los portavoces parlamentarios del Partido Popular y del Partido Socialista de Castilla y León, para tratar de alcanzar un acuerdo de Comunidad y sobre el mismo realizar su intervención en el Senado.

Es lógico el resultado. Son dos modelos distintos de sociedad los que defienden ambas formaciones políticas, y mientras el portavoz del PP, José Antonio de Santiago Juárez, le pidió una intervención “institucional, pero que no sea complaciente”; el representante socialista, Ángel Villalba, le solicitó “un discurso amable, de mano tendida”.

Y es lógico, por parte del Gobierno Autonómico se están reivindicando bastantes cosas a las que el Gobierno Central no ha sido muy receptivo, y el último de los ejemplos lo dio la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que no incluyó en el PEIT las demandas de Castilla y León, que estaban contempladas en el antiguo Plan Viaria, con un plazo de ejecución al año 2010 y que ahora han pasado al año 2020.

Ángel Villalba, como es lógico, donde los populares ven un Presupuesto claramente insuficiente, él lo considera "un excelente compromiso del Gobierno de España con Castilla y León"; reivindica como una de las infraestructuras imprescindibles para esta tierra los regadíos de Riaño, y están paralizadas las de Payuelos bajo y alto, también en la provincia de León, por lo que el PP ha pedido la dimisión de la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero. Y solo son dos simples ejemplos pero que ilustran que, salvo en honrosas ocasiones, en que se ponen de acuerdo, cada cual tiene su particular visión de la actuación del Gobierno Central.

Por ello, toda apunta a que Juan Vicente Herrera basará su intervención en el modelo territorial y en la financiación autonómica. Desde luego que será institucional, porque el Presidente lo es de todos y cada uno de los castellanos y leoneses, y así lo demuestra sobradamente en multitud de ocasiones, pero de ahí a lograr consensuar una postura de Comunidad va un largo trecho.

Junto al modelo territorial y la financiación autonómica, premisa básica para el Estado de las Autonomías, el portavoz popular le pidió que aborde el problema de las dependencias, importantísimo en Castilla y León donde más de un 80 por ciento de las personas dependientes son mayores de 65 años; y unido al grave problema de la despoblación que es básico para la región.

Son dos ópticas distintas a través de un mismo cristal, por lo que es bastante difícil, si no imposible, que la intervención de Herrera sea amable y de mano tendida. Amable, si, pero tiene que ser casi, casi exigente, porque desde que el PSOE está en el Gobierno de Madrid, la Comunidad de Castilla y León no es de las más favorecidas ni mucho menos, por lo que la intervención deberá ser reivindicativa en beneficio de todos los ciudadanos de la región que tendrán en la Cámara Alta una ocasión más, para que el Gobierno escuche sus justas demandas.

Y desde luego, el presidente Juan Vicente Herrera es un parlamentario de altura, que no necesita papeles en sus intervenciones, y que tiene muy claro lo que deberá reivindicar al Gobierno de la Nación, siempre desde una actitud de colaboración institucional, como no puede ser de otra forma entre dos Administraciones, pero llamando “al pan, pan, y al vino, vino”.