1. La frustración del Consejo Europeo de Bruselas
La frustración del Consejo Europeo de Bruselas de 17 y 18
de junio de 2005, en el que se buscaba un acuerdo sobre las
Perspectivas Financieras 2007-2013, que en ningún modo pudo
lograrse, puso de manifiesto que la UE atravesaba una profunda
crisis.
El Primer Ministro polaco habló de actitudes egoístas y mezquinas,
el Canciller alemán manifestó que estaba ante una de las más
graves crisis que Europa había conocido, Chirac dijo
que era un momento patético y que estaba impresionado por
el egoísmo de dos o tres países ricos; el Primer Ministro
belga dijo que la razón del fracaso era que ciertos Estados
defendían su interés personal sobre el europeo y el Primer
Ministro de Luxemburgo manifestó claramente que lo que sucedía
era que había dos concepciones de Europa, los que querían
un gran mercado nada mas y los que querían una Europa política
y mientras el Primer Ministro Británico manifestó que "había
que aprovechar la situación para modernizar a Europa".
Si alguien pensó que el fracaso del Consejo Europeo, en el
que fue imposible llegar a un acuerdo global sobre las perspectivas
financieras, iba a traer consigo una mejora de las diferentes
posiciones durante el semestre de la Presidencia Europea,
pronto se daría cuenta que ello no tenia mucho sentido, precisamente
porque Gran Bretaña entiende y ve de manera diferente todo
el proceso europeo, diríamos que desde los lejanos años de
su fundación.
El Consejo Europeo de Hampton Court pudiera tan solo haber
sido destinado a tranquilizar a los socios europeos y prometerles
que Reino Unido haría todo lo posible para qua el marco financiero
estuviera aprobado en el Consejo Europeo de Bruselas de 15
y 16 de diciembre. Pero la tardanza de entregar una propuesta
"cifrada" de negociación como alternativa a la propuesta
luxemburguesa fracasada en junio, no parece una señal positiva,
más al contrario presentar una propuesta a falta, de 9 días
del Consejo Europeo, ya de por si define una actitud que revalidan
las propias autoridades británicas cuando el máximo responsable
de Exteriores del gobierno británico ha recordado que las
negociaciones del Presupuesto anterior se cerraron "en el
ultimo minuto", mientras que el Secretario de Estado Británico
ha afirmado en una muy reciente entrevista a la BBC que no
hay ninguna garantía de éxito en las negociaciones.
2. Las posiciones de salida
Los Estados Europeos venían manifestando su deseo de cambiar
el estado actual de cosas. Los seis países principales contribuyentes
netos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Suecia y
Austria manifestaron que era su deseo aportar menos dinero
del que venían haciendo, rebajando el presupuesto de la Unión
desde el 1,14% al 1% de la RBN de la UE. La Comisión Europea
entendió que este porcentaje era insuficiente y manifestó
su voluntad de elevarlo al 1,25 es decir 200.000 millones
mas de la primera propuesta.
Debemos recordar que los países que más aportan a la Unión
Europea son Holanda con un saldo negativo equivalente al 0,44%
de su RNB, Suecia con un saldo negativo del 0,33% y Alemania,
el mayor contribuyente en términos absolutos, con un 0,33%
de saldo negativo. Gran Bretaña y Francia aportaron tan solo
el 0,16% y el 0,19% más de lo que recibieron respectivamente.
En todo caso, la propuesta luxemburguesa que había fracasado
por la clara oposición de Gran Bretaña y Países Bajos seguía
considerándose como un punto de partida. Se llego a decir
que no se lograría un acuerdo si se plantea una reforma sustancial
de la propuesta luxemburguesa. El Ministro de Exteriores francés,
Philippe Douste-Blazy llegaría a afirmar que el acuerdo
seria mas difícil cuanto mas se alejase de la propuesta luxemburguesa,
y eso es lo que precisamente iba a hacer la propuesta británica.
3. La iniciativa británica de 5 de diciembre de 2005
La primera propuesta británica con cifras se presentaba el
5 de diciembre y contenía importantes novedades, siendo la
primera de ellas una disminución total de Presupuesto. La
iniciativa británica se eleva a 846.754 millones de euros
para los 7 años; es decir un presupuesto equivalente al 1,03%
del PIB de la UE, inferior a la propuesta realizada en Junio
por Luxemburgo que totalizaba la cifra de 871.14 millones
de Euros equivalentes al 1.6% del PIB comunitario.
El recorte mas grave de la propuesta británica afecta a la
política de cohesión, esto es a los fondos estructurales que
disminuyen 12.694 m. de euros quedando esta partida en 296.900
m. de euros para todo el periodo. Asimismo las ayudas para
el desarrollo rural y pesca disminuyen en 8.336 m. de euros
y se reducen 2.000 m. de euros los pagos directos a agricultores.
En una especie de aclaración, Strauss explicó que hasta ahora
estos países no tenían capacidad para gastar todo el dinero
procedente de todas las arcas comunitarias.
También propone ahorrar unos mil millones de euros en gastos
de administración. Por otra parte la propuesta británica introduce
una cláusula de rescisión en 2008 para reformar el presupuesto
lo que incluye la PAC y el cheque británico.
La reacción de los países europeos y de la propia Comisión
no se ha hecho esperar. El Presidente de la Comisión, Duräo
Barroso, que calificó la propuesta de "presupuesto
para una Europa en miniatura", ha rechazado la proposición
británica del 5 de Diciembre que contiene un recorte de 24.760
m. de euros respecto al proyecto de la presidencia Luxemburguesa
de Junio de 2005. El Ministro de Finanzas alemán ha manifestado
haber pocas posibilidades de que esta propuesta sea aceptada.
Los países de la ampliación que habían estado dispuestos a
hacer un sacrificio de reducción de sus fondos para salvar
la situación en el Consejo Europeo de junio se encuentran
verdaderamente afectados calificando de "inaceptable"
el plan presentado por Londres.
Bélgica se opone a la idea de reducir del 1.06% al 1.03% de
la renta nacional bruta de la Unión el montante reducción
general de los presupuestos. El primer ministro belga ya habia
declarado que "un presupuesto escaso seria nefasto sobre todo
para los ciudadanos".
Más difícilmente va a acepta esta propuesta Francia, que con
su novedad debería realizar un esfuerzo suplementario de 11.000
a 12.000 m. de euros, cosa que maldita la gracia que le hará
y además. Francia entiende y critica que el Reino Unido solo
esta dispuesto a correr con partes de sus obligaciones relativas
a la V Ampliación al admitir solo una moderación en el crecimiento
del llamado cheque británico y entender que la obligaciones
concluyen en el 2013. Asimismo Francia considera discutible
la introducción de una cláusula de revisión en la estructura
del presupuesto para el 2008 y el hecho que la presidencia
británica establezca una relación entre el cheque británico
y la PAC. En todo caso nunca estará dispuesta a que no se
respete el acuerdo de 2002 sobre la estabilización de los
fondos de la PAC hasta 2013.
4. La extrema debilidad de la posición española
Aun reconociendo la deuda material y moral que España tiene
con sus socios europeos y también porque no decirlo la deuda
que la UE tiene con la posición solidaria y enormemente europeísta
de los gobiernos españoles, sobre todo en los años que siguieron
al Tratado de Adhesión, y puesta nuevamente de manifiesto
en los recientes resultados del Referéndum de ratificación
del Tratado Constitucional de 2004, y porque no decirlo también
por la labor espléndida de muchos españoles al servicio de
la Unión Europea, entre ellos y sin animo exhaustivo de cita,
con Felipe González, Marcelino Oreja, Javier Solana, Enrique
Barón, José Maria Gil Robles, Abel Matutes, Manuel Marín,
Loyola y Ana de Palacio en el gobierno de José
Maria Aznar, Gil Carlos Rodríguez Iglesias, Leopoldo Calvo
Sotelo, Carlos Westendorf, Josep Borrell, y otros muchos
políticos españoles, Ministros de estos gobiernos, muchos
mas eurodiputados españoles, no pocos funcionarios europeos
españoles y sinceramente el pueblo español desde al advenimiento
de la democracia, creemos que la Unión Europea debe considerar
que esta aportación española no solo ha sido importante sino
que debe serlo en un futuro cercano y lejano.
Y es un buen momento para recordarlo porque nos encontramos
ante una situación verdaderamente difícil, en la que España
podría pasar de ser el mayor receptor de fondos de la Unión
a ser un contribuyente neto antes de que finalice el periodo
2007-2013. España dejaría de percibir más de 40 millones de
euros en relación con el periodo 2000-2006, pasando de un
saldo neto de 48.000 millones de euros a menos de 5.000 millones
entre 2007 y 2013.
Cierto es que el problema radica precisamente en el gran avance
que ha experimentado nuestro país, el aumento de la renta
española en relación con la media de la UE y el aumento mayor
como consecuencia de la V ampliación cuyos diez países se
encuentran en general en el 50% del nivel de renta de la media
de los quince antiguos miembros. Pero que España haya sido
el principal receptor neto con un saldo positivo y que los
Fondos de Cohesión hayan contribuido decididamente al crecimiento
del PIB español y por tanto al proceso de convergencia de
España -se estima que en los últimos años que los fondos de
cohesión pueden explicar el 25% total de nuestro crecimiento-
no quiere decir que pueda procederse de una manera, diríamos,
tajante al corte de esta reconocida aportación y convertir
de inmediato a España desde su condición de país beneficiario
neto a la condición de país contribuidor neto. Muchos casos
ha habido y hay de situaciones transitorias.
Con buen sentido ya ha advertido el Secretario de Estado de
Asuntos Europeos que no se puede exigir a España que contribuya
de una manera desproporcionada a la financiación de la ampliación.
Con la propuesta que había presentado la Comisión, España
realizaría un esfuerzo financiero superior al doble de la
media de la Unión a 15 y cerca al triple de la de algunos
países de renta per-cápita superior a la española.
Y además ya se había precisado algo tan obvio como que la
ampliación tiene efectos económicos más beneficiosos para
unos países que para otros, atendiendo a diversos factores
entre otros el volumen de comercio e inversión. Evidentemente
entre los países más beneficiados destacan: Alemania, Austria,
Italia, Países Bajos o Bélgica y Suecia, y España asimismo
esta desfavorecida por algunos factores como la competencia
en productora elaborados que los nuevos Estados miembros que
producen a menor coste y el goteo incesante de deslocalizaciones
de empresas que prefieren establecerse en los nuevos Estados
miembros a costa de sus reducidos costes laborales.
Es por ello por lo que el gobierno español ha venido insistiendo
con firmeza en introducir un mayor gradualismo en el cambio
de su situación financiera con respecto a la UE con medidas
de transición, entre ellas el establecimiento de un mecanismo
transitorio para los fondos de cohesión ampliando su duración
de dos a cinco años, entendiendo que hay que establecer una
mayor equidad en el resultado de las negociaciones de manera
que los costes s adicionales de la ampliación sea más proporcional
entre todos los Estados miembros.
5. Ante la propuesta británica de 5 de diciembre: ¿amenazar
con un veto?
El gobierno español ya veía con recelo las pretensiones de
Bruselas en cuanto a la reforma de la PAC al pretender aumentar
cada año el porcentaje que se detrae de las ayudas a los agricultores
para destinarlo al desarrollo rural. La Comisión propuso empezar
por un 5% en el 2006, como prevé ya la ultima reforma de la
PAC y llegar al 9%. Eso para España supone 300 millones de
euros, pero el problema es que las políticas de desarrollo
rural tienen que cofinanciarla los Estados de modo que España
ha de aportar otros 300 millones.
Por su parte la posición española no era muy solidaria con
los puntos de vista británicos con respecto al famoso cheque.
El Secretario de Estado lo había calificado, y no sin cierta
razón de "diabólico y anticomunitario" quizá porque
ya se habría dado cuenta que el cheque británico aumentaría
en el periodo 2007 a 2013 de 5.000 millones a 7.000 millones,
y que España que contribuye actualmente con 700 millones de
euros al "cheque británico", pasará a "aportar"
1.000 millones al final del nuevo periodo.
Lo cierto es que la propuesta británica perjudica directamente
los intereses españoles por muchas razones. Según ha declarado
el Ministro español de Economía Pedro Solbes, quien
calificó la propuesta británica del 5 de Junio de "documento
maravilloso para el Reino Unido", esta propuesta le costará
a España algo más de 5.000 m. de euros respecto a la que fue
bloqueada en Junio, y por ello manifiesta que "no nos permite
avanzar respecto a lo que teníamos". El Ministro de Economía
español ha llegado a decir que España no votará a favor del
Presupuesto presentado "si no consigue los resultados que
espera" .
Hay algo más con respecto a España, Straw se limitó
a decir que "seria receptor neto durante el conjunto del periodo
sin asegurar que también lo seria en el 2013", es decir ni
se comprometió ni se compromete a cumplir la exigencia española
de que se garantice su condición de país beneficiario neto
hasta 2013.
Otras cuestiones son preocupantes, en los próximos días tanto
el Instituto Nacional de Estadística como el Eurostad harán
públicas las cifras de renta per capita de 2004. Esta pendiente
de conocerse si Galicia ni Castilla la Mancha superan el 75%
del promedio de la UE.
En declaraciones realizadas el 5 de diciembre, el Presidente
del Gobierno Español Rodríguez Zapatero ha confirmado que
en la entrevista que mantendrá el viernes 9 de diciembre pedirá
a Blair una propuesta alternativa del Presupuesto Europeo
manifestando con rotundidad que la política agraria comun
"no se trocará" hasta 2013 y que España pretende seguir
siendo beneficiaria de Fondos Europeos hasta 2013.
En todo caso parece que están reconocidas las ayudas para
compensar la ultraperificidad de Canarias que ascendía aproximadamente
a 520 millones de euros. Por ultimo queda la propuesta de
crear un fondo para la globalización para hacer frente a la
formación de trabajadores afectados por la deslocalización,
asunto de verdadero interés para España.
Estamos por tanto, aun contando con nuestra solidaridad europea,
ante uno de los momentos más críticos en la posición de España
dentro de la Unión Europea. Por fortuna el gobierno lo sabe.
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*Rogelio Pérez Bustamante es Chaire Jean Monnet, y
Catedrático de Historia del Derecho de la Universidad Rey
Juan Carlos.
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