La reforma constitucional, el Estatut, el abandono de las armas por ETA, y el acercamiento al PNV y a CiU, se han convertido en las prioridades del presidente para 2006.
Ahora sí que va en serio. Aunque, en realidad, los últimos meses han sido ya bastante duros para Zapatero, que ve cómo sus índices de popularidad descienden como jamás sucedió, en tan corto período de tiempo, con ningún otro presidente del Gobierno desde Suárez.
Zapatero sabe que su alianza con Esquerra Republicana de Catalunya le resta votos en el resto de España. Algo que empieza a preocupar y mucho a bastantes alcaldes socialistas de cara a los comicios del 200, que se juegan el poder real. Porque una cosa es lo que se piensa en Cataluña y otra, lo que se opina en todos los demás lugares.
En previsión de posibles rupturas de pactos parlamentarios en el 2006, el presidente de Gobierno parece que ya tiene bastante avanzada una alianza con Convergencia Democrática de Catalunya, gracias a su buena sintonía con Artur Mas.
¿Significará esto que a lo largo de 2006 se romperá el pacto no escrito con ERC para dar paso a otro con CDC y, posiblemente, también con el socio de éste, Unió Democrática de Catalunya, de Durán i Lleida? Puede que sí. Porque Zapatero ya está harto de sustentar a un inestable Maragall como president de la Generalitat. Y está harto -se lo ha dicho también a Mas- de aguantar las bravatas de los de Esquerra, que esta afectando a la cohesión en el seno del PSOE, donde crece la rebelión de 'los veteranos', comenzando por Felipe González y Alfonso Guerra.
Mucho dependerá de las reacciones de ERC y de CiU ante el proceso parlamentario por el que tiene que pasar el Estatut catalán . Es uno de los grandes retos de ZP para 2006. La reforma constitucional, tan poco definida en estos momentos, es otro de esos retos. ZP ha propuesto ya cinco de esas reformas.
Algunas, como la del Senado o la que supone la incorporación a nuestra carta Magna de la idea de la Constitución europea, bastante en el aire, de la misma manera que en el aire están los fondos europeos que percibía hasta ahora España. Tanto por la entrada de los nuevos socios centroeuropeos como por la discusión del “cheque” británico que está sirviendo a Tony Blair para presionar sobre las ayudas agrícolas a Francia y España.
Pero sí en la estructura básica de los planes de Zapatero está una aproximación a los reivindicativos nacionalistas de catalanes y vascos, es en el acuerdo del abandono de las armas y la violencia por parte de ETA, como Zapatero va susurrando por todas las esquinas, donde de verdad se juega parte de su cada vez más deteriorada credibilidad.
¿Cuál será el precio a pagar? ¿La libertad de bastantes presos etarras, algunos indirectamente involucrados en delitos de sangre? “Ése es el problema”, fue la respuesta de Zapatero a Rajoy, en su último encuentro, cuando este se lo preguntó en La Moncloa.
ZP tiene algunos retos inevitables, que tendrá que afrontar. Tanto en el ámbito interior como en el exterior, tendrá que mostrar cuál es su talla de estadista.
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