El gran reto del vicepresidente segundo va a estar en el control de la inflación -que sigue creciendo por encima del 3,5%- mientras “permite” a los Ministerios de gasto invertir en infraestructuras, viviendas, sanidad, educación, cultura y pensiones o seguridad social. Un equilibrio difícil y que puede romper la tendencia de los últimos años de conseguir el déficit cero en las cuentas públicas, máxime cuando desde Europa se van a recortar los fondos de ayudas estructurales hasta el año 2013 en base a los necesarios acuerdos y renuncias mutuas entre el cheque británico, que crece sin parar a costa de terceros países, las ayudas agrícolas a los países mediterráneos, con Francia a la cabeza, y los fondos destinados a los nuevos países miembros de centroeuropa.
Pedro Solbes, por si lo anterior no fuera suficiente, deberá abordar la nueva distribución fiscal y económica de las 17 autonomías tras la revisión de sus respectivos estatutos, al margen de los niveles competenciales que consigan y los términos constitucionales en que se basen. Serán menos recursos para las arcas centrales del estado, que deberán estar acompañados de una disminución del gasto en la misma medida. Y junto a los dineros, los cambios en el Banco de España en la figura del gobernador, cargo por el que suspiran muchos y que desde algunas fuentes del Ejecutivo y del PSOE señalan al titular de Economía como el más indicado para ocuparlo.
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