Sobre el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, recaen en esta legislatura la mayor parte de los proyectos incluidos en el programa electoral con el que el PSOE ganó las elecciones del 14-M de 2004. Es lo que pudiéramos llamar, la parte más positiva del Gobierno de Zapatero, un tanto ahogado por las interferencias provocados por los maremotos del Estatut o de la Ley de Educación. El seísmo que el propio Caldera provocó con la ley de matrimonios homosexuales se saldó con una semi victoria del Gobierno, al contrario que en los temas educativos y estatutarios.
La cuarta parte del Estado del Bienestar que preconiza Zapatero estará en marcha este año cuando se promulgue la Ley de Dependencia, que tiene como objeto conseguir mejorar la vida de los minusválidos de todo tipo y condición, incluyendo a las personas mayores, la quinta parte de la población española, con más de 65 años.
Tras la Ley de Dependencia, Caldera ya apuesta por la presentación de la Ley de Igualdad, que tiene como objetivo conseguir -empezando por la Administración y terminando por las empresas privadas- que la mujer tenga los mismos derechos -los deberes se sobreentienden- que los hombres en todos los trabajos y en todas las posiciones sociales y profesionales. Se trata también de conseguir que, primero en los organismos públicos y luego en los privados, que las mujeres alcancen el 50% en la dirección, lo mismo que lo son hoy en el Gobierno.
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