José Cavero
La esperanza o el desfallecimiento
5/3/2006

La duda estaba en si el PP en su convención prestaría más atención al Estatuto catalán o al proceso de pacificación de ETA en Euskadi. Parece que ha triunfado esta segunda opción, y que sobre ella el PP se ha manifestado muy coincidente: mano tendida al gobierno del PSOE... siempre que abjuren, renuncien y rechacen cualquier posibilidad de negociación, aproximación, entendimiento o acuerdo con la banda y sus adláteres de Batasuna. Aunque sea preciso modificar la historia, el PP ni negoció ni se muestra partidaria de que se negocie con la banda. Sobre todo, -cabría pensar malévolamente- si es otro partido el que pudiera apuntarse ese dato histórico del final de la violencia armada en Euskadi...

Puede resultar inmoral, deshonesta y políticamente incorrecta la pregunta, pero a veces fuerzan a hacerla: ¿Qué teme más el PP, que haya más víctimas del terrorismo o que el adversario político pueda alzarse con el éxito de que acabe la banda terrorista ETA? Es cuestión brutal, pero procedente después de haber leído algunas manifestaciones de quienes llegan a expresar que era mejor antes, cuando ETA mataba y añadía víctimas a su relación de casi mil muertos... En esa materia, parece que todo cabe, hasta la infamia y la calumnia de proclamar que el Estado, con el gobierno socialista de Zapatero, ha bajado la guardia y ya se combate con menor vigor y eficacia a los mafiosos de ETA.

El fiscal general, Conde Pumpido, acaba de denunciar que se utiliza a algunos jueces y fiscales como instrumento de oposición. "He ordenado que se actúe contra el terrorismo con el máximo rigor dentro de la ley", declara a ABC. Por su parte, Javier Rojo, presidente del Senado, sostiene que "este gobierno ni ha bajado la guardia ni está negociando con ETA". Del País Vasco llegan algunas voces más: Ibarretxe insiste en el derecho de los vascos a decidir, y López le critica por comparar Euskadi con Montenegro. Patxi López explica que "antes de otras treguas, ETA ponía muertos, ahora mochilas bomba. Un asesinato etarra acabaría con este proceso hacia la paz, la sociedad española no admite ni uno más".

Posiblemente López conoce como pocos el momento exacto en que se encuentra ese "principio del fin", y en qué medida es inestable el equilibrio en un momento en el que ha regresado la "lucha callejera", cuando ha empezado a asustar la frecuencia de las bombas, cuando algunos desfallecen porque Zapatero no tiene datos ni frutos consistentes para sostener su confianza y la de sus fieles...