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La confusión entre dialogar y negociar con ETA sigue dando
pie a una agria polémica entre el Gobierno y el PP, cuyos
portavoces suelen echarse en cara el Pacto Antiterrorista,
sin reparar en algo más elemental, como el diccionario de
la lengua. Dialogar y negociar no son sinónimos. Pero no
sólo es ése el problema: el PP se empeña en ignorar que
existe una resolución del Congreso, aprobada por todos los
demás partidos, que insta al Gobierno a dialogar con ETA
si la banda deja las armas.
De hecho, Mariano Rajoy volvió a ignorar ayer esa
expresión de la voluntad popular en la convención del PP,
cuando se trata de 192 votos a favor (PSOE, CiU, ERC, PNV,
IU-ICV, CC y grupo Mixto -BNG, CHA, EA y NB-), y de 147
en contra (PP), que ni siquiera Zapatero podría cargarse
para atender los cantos de sirena de Rajoy. Pero si es sorprendente
que el PP se empeñe en contrariar a todas las demás fuerzas
políticas del Congreso, todavía lo es más que critique lo
que él mismo hizo, por cierto sin ese apoyo explícito del
órgano que representa la voluntad popular. Sólo hace falta
recordar que Aznar autorizó que representantes del
Gobierno dialogasen directamente con ETA, que prometió a
ETA iniciar el proceso de paz si aceptaba las reglas democráticas
y que estudió el acercamiento de presos etarras.
Fue en 1998 y está en los grandes titulares de la prensa
de entonces, del mismo modo que el apoyo del PSOE, por aquellas
fechas bajo el liderazgo de Borrell, quien ofreció
a Aznar el respaldo socialista para alcanzar la paz. Rajoy
sabe que el Gobierno de Aznar quiso negociar con ETA su
reinserción en la sociedad vasca, que ordenó al Cesid que
tendiese puentes hacia ETA y que el propio Aznar reafirmó
estar dispuesto "al perdón y la generosidad", porque
"merecería la pena la generosidad si así lográsemos la paz".
¿Por qué dicen ahora lo contrario? ¿Qué quiere realmente
el PP? ¿A qué juega?
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