Consuelo Sánchez-Vicente
Miedo a volar
5/03/2006


La historia tiene la mala costumbre de repetirse cuando se ignoran sus lecciones. Y la única forma de aprenderlas es, mirarnos sin miedo al espejo, y aceptar como propias las sombras y las luces que nos devuelve. Recordar y asumir de dónde venimos ayuda a saber donde estamos, como hemos llegado hasta ese punto, y hacia donde queremos y podemos dirigir a partir de ahí nuestros pasos. Desde este punto de vista, yo creo que el PP de Rajoy ha hecho muy bien al dedicar parte de su Convención "Hay futuro" a mirar hacia atrás. Si no hubieran pasado de ahí, su futuro sería el de las estatuas de sal. Pero, aunque esa sea la imagen que, lógicamente, le interesa asentar al PSOE, mi impresión es que al actual líder del PP solo le falta superar el vértigo para descubrir que puede volar.

De la dureza con que Rajoy respondió ayer, a los sarcasmos que ha dedicado el PSOE a la afirmación de Aznar de que él solo se reunió con ETA "para ver si pensaban rendirse", a mí solo me interesa una cosa: la política antiterrorista va a seguir siendo, por desgracia, arma de confrontación electoral entre los dos grandes partidos del país, la desconfianza, abismal, que Rajoy muestra hacia Zapatero y Zapatero hacia Rajoy en la lucha contra el terrorismo, me temo que no permite albergar la menor esperanza razonable de recuperar "la unidad de los demócratas contra ETA" en esta convulsa Legislatura. Por lo demás, sobre el error, de niños, que ha permitido al PSOE oponer al lema "Hay futuro" que lo único que ha acreditado esta Convención es que el PP tiene "pasado" (la afirmación de Zaplana de que Aznar es "el mejor activo del PP", alienta, causa-efecto, la idea de que para los populares la mejor formula de volver al poder sigue siendo Aznar, no Rajoy), lo único que en mi opinión cabe concluir es que, la teoría de Felipe González de que los ex presidentes del Gobierno son como jarrones chinos (todo el mundo los alaba, pero nadie sabe donde ponerlos) ha vuelto a demostrarse cierta.

Frente al perfil, muy definido, de Aznar, es natural que Rajoy aun aparezca tan "desdibujado" como lo estuvo en su día el propio Aznar frente a Fraga, o Almunia frente a González. La pregunta es, ¿tiene Rajoy proyecto y vida política propia? Yo creo que sí. Pero, claro, tiene que creérselo él. De que Rajoy se atreva (o no) a afrontar (ya) con la misma decisión que lo hizo su antecesor la responsabilidad de que ahora el líder es él, depende, en mi opinión, que su suerte sea la de Aznar... o la de Almunia.