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La historia tiene la mala costumbre de repetirse cuando
se ignoran sus lecciones. Y la única forma de aprenderlas
es, mirarnos sin miedo al espejo, y aceptar como propias
las sombras y las luces que nos devuelve. Recordar y asumir
de dónde venimos ayuda a saber donde estamos, como hemos
llegado hasta ese punto, y hacia donde queremos y podemos
dirigir a partir de ahí nuestros pasos. Desde este punto
de vista, yo creo que el PP de Rajoy ha hecho muy
bien al dedicar parte de su Convención "Hay futuro"
a mirar hacia atrás. Si no hubieran pasado de ahí, su futuro
sería el de las estatuas de sal. Pero, aunque esa sea la
imagen que, lógicamente, le interesa asentar al PSOE, mi
impresión es que al actual líder del PP solo le falta superar
el vértigo para descubrir que puede volar.
De la dureza con que Rajoy respondió ayer, a los sarcasmos
que ha dedicado el PSOE a la afirmación de Aznar
de que él solo se reunió con ETA "para ver si pensaban
rendirse", a mí solo me interesa una cosa: la política
antiterrorista va a seguir siendo, por desgracia, arma de
confrontación electoral entre los dos grandes partidos del
país, la desconfianza, abismal, que Rajoy muestra hacia
Zapatero y Zapatero hacia Rajoy en la lucha contra
el terrorismo, me temo que no permite albergar la menor
esperanza razonable de recuperar "la unidad de los demócratas
contra ETA" en esta convulsa Legislatura. Por lo demás,
sobre el error, de niños, que ha permitido al PSOE oponer
al lema "Hay futuro" que lo único que ha acreditado
esta Convención es que el PP tiene "pasado" (la afirmación
de Zaplana de que Aznar es "el mejor activo del
PP", alienta, causa-efecto, la idea de que para los
populares la mejor formula de volver al poder sigue siendo
Aznar, no Rajoy), lo único que en mi opinión cabe concluir
es que, la teoría de Felipe González de que los ex
presidentes del Gobierno son como jarrones chinos (todo
el mundo los alaba, pero nadie sabe donde ponerlos) ha vuelto
a demostrarse cierta.
Frente al perfil, muy definido, de Aznar, es natural que
Rajoy aun aparezca tan "desdibujado" como lo estuvo
en su día el propio Aznar frente a Fraga, o Almunia
frente a González. La pregunta es, ¿tiene Rajoy proyecto
y vida política propia? Yo creo que sí. Pero, claro, tiene
que creérselo él. De que Rajoy se atreva (o no) a afrontar
(ya) con la misma decisión que lo hizo su antecesor la responsabilidad
de que ahora el líder es él, depende, en mi opinión, que
su suerte sea la de Aznar... o la de Almunia.
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