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Francisco Muro de Iscar
Sahara: ¿a quién le importa?
21/03/2006

El Rey de Marruecos visita estos días el Sahara, una parte del Sahara. Y está siendo aclamado por los habitantes de una tierra que pertenece a otros que, sin embargo, no pueden estar allí. Es posible que Mohamed VI siga el camino trazado y, dentro de unas semanas, proponga en las Naciones Unidas un proceso de autonomía para este territorio y trate de cerrar artificialmente el conflicto. Es posible que las Naciones Unidas, que "urgen" desde hace décadas un referéndum para que hablen los saharauis, siga mirando hacia otro lado y no haga nada. O, lo que sería mucho peor, que sea cómplice de una farsa y aplauda la propuesta del monarca alauita y "archive" el conflicto. Es posible que el Gobierno socialista español, que hace años defendía con firmeza el derecho de los saharauis a su tierra y a su autogobierno, mire para otro lado. Es posible que la sociedad y las instituciones españolas, que tienen una deuda histórica con los saharauis que hablan nuestra lengua, siga asistiendo sin hacer nada a esta humillación, a esta provocación.

Dicen los testigos de esta visita que "las fronteras del territorio se encuentran cerradas desde hace varias semanas" y que las calles están tomadas militarmente, con detenciones y secuestros de todo aquel que pueda pensar diferente. El próximo sábado, después de una "gira triunfal", Mohamed VI anunciará sus "medidas de libertad". No las podrán escuchar en directo, frente a frente, los miles de saharauis que viven en el duro exilio, esperando volver un día a las calles de El Aaiún, su ciudad, y a las de tantos otros lugares de donde fueron expulsados. Ni le escucharán los saharauis que están encarcelados en la cárcel negra de El Aaiún. Algunos abogados españoles saben de primera mano cómo son detenidos, torturados y juzgados sin el menor respeto a los derechos fundamentales y violando todas las normas, cuantos simplemente defienden los derechos y la libertad de su pueblo, expresamente contemplados en el "plan de paz" de la ONU.

En España, muchos ciudadanos siguen protestando de vez en cuando, cada vez menos, y otros muchos, casi siempre los mismos, acogen cada verano a niños saharauis, cuyos padres no sólo quieren ofrecerles el derecho a unas vacaciones, sino, sobre todo, el derecho a no perder sus raíces españolas. Fuera de ellos, ¿a quién le importa el olvido de un pueblo, su exterminio, la carencia de los derechos más fundamentales? ¿A quién le importa el Sahara?