El comunicado de ETA anunciando una tregua permanente tiene
revuelta a la clase política y la ciudadanía. No es para menos,
ya que se abre una puerta, esperemos que de una vez por todas,
a la resolución del problema de la violencia en el País Vasco
y en el resto de España, porque a los terroristas les hemos
sufrido todos los españoles.
El día después del anuncio, los socialistas no pueden dejar
de ocultar su alegría, convencidos de que en dos años puede
estar resuelto el problema. Los populares desconfían y parecen
sentirse incómodos en este nuevo escenario y sus argumentos
tampoco hay que dejarlos en saco roto.
¿Qué teme el PP? Pues lo que teme es que el presidente Zapatero
pague un precio político superior al que ha pagado a los independentistas
catalanes con el nuevo Estatuto de autonomía para Cataluña.
De manera que Rajoy y los suyos desconfían de Zapatero
en vista de los antecedentes, puesto que el Estatuto catalán
no es otra cosa que una reforma encubierta de la Constitución.
A los socialistas claros les pone de los nervios que se quiera
hacer ningún paralelismo entre una cosa y otra, pero lo quieran
o no es inevitable la interrelación de los acontecimientos
políticos. La cuestión es si la próxima semana, cuando Zapatero
y Rajoy se reúnan, serán capaces de generar el uno en el otro
confianza y llegar a acuerdos, es decir, marcar las líneas
rojas que el Estado no puede ni debe traspasar en el proceso
que se abre ahora.
Me pregunto si Zapatero y Rajoy sabrán estar a la altura de
la situación y pensar no en términos electorales sino del
bien común.
A mí me parece imprescindible el acuerdo de las fuerzas políticas
para el proceso que se inicia, pero de manera fundamental
el acuerdo entre los dos grandes partidos, PSOE y PP. Zapatero
ya ha cometido un error ninguneando a los populares no haciendo
todo lo posible para consensuar el Estatuto catalán, y se
equivocará si no hace lo imposible por llegar a un acuerdo
con Rajoy para afrontar el fin de la violencia. Y no vale
hacerlo de boquilla y luego echar la culpa al otro.
El que ETA haya anunciado una tregua permanente es una excelente
noticia, ante la que hay que, además de alegrarse, mantener
todas las cautelas porque ETA es lo que es, una banda terrorista,
pero personalmente me apunto a la esperanza. Ahora la responsabilidad
está no sólo en el tejado de Zapatero, también en el de Mariano
Rajoy. Ambos tienen la obligación de entenderse en un asunto
de esta trascendencia, hay cosas que no se pueden hacer sin
el concurso de todos los ciudadanos, no se puede gobernar
con la mitad de la ciudadanía en contra. Es la hora de los
políticos con letras mayúsculas, de manera que Zapatero y
Rajoy se van a retratar. |