Julia Navarro
El día después
23/03/2006

El comunicado de ETA anunciando una tregua permanente tiene revuelta a la clase política y la ciudadanía. No es para menos, ya que se abre una puerta, esperemos que de una vez por todas, a la resolución del problema de la violencia en el País Vasco y en el resto de España, porque a los terroristas les hemos sufrido todos los españoles.

El día después del anuncio, los socialistas no pueden dejar de ocultar su alegría, convencidos de que en dos años puede estar resuelto el problema. Los populares desconfían y parecen sentirse incómodos en este nuevo escenario y sus argumentos tampoco hay que dejarlos en saco roto.

¿Qué teme el PP? Pues lo que teme es que el presidente Zapatero pague un precio político superior al que ha pagado a los independentistas catalanes con el nuevo Estatuto de autonomía para Cataluña. De manera que Rajoy y los suyos desconfían de Zapatero en vista de los antecedentes, puesto que el Estatuto catalán no es otra cosa que una reforma encubierta de la Constitución.

A los socialistas claros les pone de los nervios que se quiera hacer ningún paralelismo entre una cosa y otra, pero lo quieran o no es inevitable la interrelación de los acontecimientos políticos. La cuestión es si la próxima semana, cuando Zapatero y Rajoy se reúnan, serán capaces de generar el uno en el otro confianza y llegar a acuerdos, es decir, marcar las líneas rojas que el Estado no puede ni debe traspasar en el proceso que se abre ahora.

Me pregunto si Zapatero y Rajoy sabrán estar a la altura de la situación y pensar no en términos electorales sino del bien común.

A mí me parece imprescindible el acuerdo de las fuerzas políticas para el proceso que se inicia, pero de manera fundamental el acuerdo entre los dos grandes partidos, PSOE y PP. Zapatero ya ha cometido un error ninguneando a los populares no haciendo todo lo posible para consensuar el Estatuto catalán, y se equivocará si no hace lo imposible por llegar a un acuerdo con Rajoy para afrontar el fin de la violencia. Y no vale hacerlo de boquilla y luego echar la culpa al otro.

El que ETA haya anunciado una tregua permanente es una excelente noticia, ante la que hay que, además de alegrarse, mantener todas las cautelas porque ETA es lo que es, una banda terrorista, pero personalmente me apunto a la esperanza. Ahora la responsabilidad está no sólo en el tejado de Zapatero, también en el de Mariano Rajoy. Ambos tienen la obligación de entenderse en un asunto de esta trascendencia, hay cosas que no se pueden hacer sin el concurso de todos los ciudadanos, no se puede gobernar con la mitad de la ciudadanía en contra. Es la hora de los políticos con letras mayúsculas, de manera que Zapatero y Rajoy se van a retratar.