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Era un secreto a voces desde hace mas de una década pero
todos miraban a otro lado. El olor a podrido en Marbella
era tal que se había hecho incluso imperceptible para quienes
con su voto quitan y ponen alcaldes. Ahora después de la
detención de la alcaldesa y su clan de mafiosos los ciudadanos
han salido a la calle para manifestarse contra la corrupción
y, sin duda, muchos de los que gritaban habían ayudado con
su voto a que Marisol Yagüe, la alcaldesa detenida,
llegara al poder al igual que en su día lo hizo el fallecido
Jesús Gil y luego Julián Muñoz. Marbella es
una ciudad sin ley donde 'todo vale' al amparo de
las irregularidades urbanísticas.
Ahora la fiscalía anticorrupción ha tomado cartas en el
asunto, y según nos cuentan el valor de los bienes incautados
a las 23 personas detenidas se ha cifrado en la impresionante
cantidad de 2.400 millones de euros. En los registros se
ha intervenido de todo: obras de arte de los mas prestigiosos
pintores, caballos de pura cepa, armas, helicópteros, grandes
cantidades de dinero... en fin todo eso que representa el
lujo en su versión hortera al estilo de las series televisivas
americanas.
Todo el mundo sabía que lo de Marbella iba a estallar tarde
o temprano, porque esa zona del sur era una disfunción,
una aberración demócratica en toda regla, pero han sido
demasiados años en los que no se ha querido remover la mierda
para no tener que entonar el 'mea culpa'. Los distintos
gobiernos de la nación se han limitado a cruzarse de brazos
y la Junta de Andalucía ha hecho lo propio. Es verdad que
el gobierno regional de Chaves ya arrebató al ayuntamiento
las competencias urbanísticas pero no se decidió a dar el
paso que ahora obligadamente debería dar: disolver la corporación
y convocar elecciones. De hecho un asunto como este, está
contemplado en la ley de régimen local, que establece que
el consejo de ministros, previo acuerdo del Senado, podrá
proceder a disolver un ayuntamiento en el supuesto de que
su gestión sea gravemente dañosa para los intereses generales
y suponga el incumplimiento de sus obligaciones constitucionales.
¡En fin! un artículo hecho como anillo al dedo para este
caso.
Algunos argumentan que hay razones jurídicas que impedirían
en este momento- hasta que nos se aclare la participación
de los detenidos en graves delitos de malversación, cohecho
y tráfico de influencias- dar un paso en este sentido, pero
hay que hacer todo lo legalmente posible por disolver la
corporación. Si se nombrara una gestora hasta las elecciones
municipales, esta quedaría integrada por los mismos partidos
y pseudopartidos que ganaron las últimas, sobre los cuales
recae la sospecha de corrupción e incluso podrían poner
serios obstáculos para que se ejerciera fácilmente la acción
de la justicia. Convocar o no elecciones es solo una cuestión
de voluntad política y la Junta de Andalucía debería ser
la primera interesada en no alargar por mas tiempo esa imagen
corrupta y denigrante de una de las localidades más turísticas
de España, acorralada y empozoñada por la corrupción y donde
la mafia campa a sus anchas.
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