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¿Superaremos la ya mítica barrera de cuartos de final? Es la gran cuestión que se plantean los aficionados españoles a escasos días del inicio del Mundial de Fútbol de Alemania 2006. Y que suelen responderse de forma negativa o pesimista, dados lo antecedentes. Con otra espina que hace más dolorosa la situación: mientras el balompié español ha dominado esta temporada internacionalmente a nivel de clubes –y ahí está el copo de títulos europeos de Superbarça y Supersevilla-, el equipo nacional necesitó de la repesca para meterse en la fase final del campeonato, a pesar de tener un grupo facilísimo.
Con ello no hacía sino seguir la tradición. Porque precisamente con esos títulos de azulgranas y blancos sevillanos, el fútbol español pasa a encabezar el palmarés europeo de vencedores de la Liga de Campeones (antes Copa de Europa), Copa de la UEFA (antes de Ferias) y la desaparecida Recopa, con 11, 10 y 7 trofeos respectivamente. Lo que totalizan 28, por delante de las otras superpotencias en clubes, Inglaterra e Italia que suman 27, y Alemania que alcanza 17. Sin embargo, las Selecciones de estos países también acumulan títulos europeos y mundiales de manera más o menos proporcional.
Pero España no sólo no gana nada, sino que a veces ni se clasifica y otras hace el ridículo más espantoso. Por ejemplo, y bien reciente, el fiasco de la última Eurocopa 2004 de Portugal, donde no superamos ni la primera fase, también con rivales muy inferiores. Sería muy prolijo analizar los porqués de tanto desafuero de España a lo largo de casi un siglo, pero el denominador común que se extrae es que la Selección no da la talla en las grandes citas. Y si ahora lo llegara a hacer, sería una auténtica sorpresa. Ésa es, paradójicamente, la gran ventaja para Luis y sus pupilos, porque la afición está tan desencantada con ‘su' equipo que poco espera de él.
Este clima pesimista, que contrasta con el optimismo de los jugadores y –cosa rara en él- del seleccionador, es un caldo de cultivo ideal para soportar con humor el posible nuevo fiasco. Pero, además, quita presión al grupo de 23 futbolistas y al 'míster', algo que sus antecesores echaron a veces en cara a prensa y afición, culpándoles en parte del fracaso e intentando escapar ellos. Y también dentro de esta clima realista en cuanto a nuestras posibilidades hay otra valoración positiva: con pequeños matices, existe acuerdo generalizado en que los futbolistas elegidos son los mejores, y no habrá demasiada polémica al respecto.
De modo que como periodistas y/o como aficionados no nos resta sino confiar en la sorpresa y contar a priori con la decepción, que ojalá no se confirme. Porque igual un año, jugadores y seleccionador se equivocan, ganan los cuartos –no me refiero a las primas millonarias de euros que en tal caso se meterían en el bolsillo, que también- y hacen la machada de colocarse en semifinales. Que así sea…en 2006.
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