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¿Será la influencia de Zapatero? Su talante, su suerte, su flor en…ahí. Ni lo sabemos ni nos importa. Porque en este caso, el fin sí que justifica los medios. Mayormente cuando éstos son tan lícitos y éticos como la entrega, el buen juego y el acierto goleador. Lo único importante por ahora es que la Selección ¡por fin! ha regalado una alegría en un campeonato del Mundo. Así que vamos a ser felices con este rotundo triunfo de España y a disfrutar de él hasta el próximo lunes, cuando nos toca el segundo partido, ante el ‘paria' de Túnez, en el que tampoco debe haber problemas. Como tampoco en el siguiente, el viernes, frente a otro ‘paria', Arabia Saudí.
Pero más que el resultado, con la importancia que guarda en sí, lo que ha sorprendido ¡por fin! gratamente de los de Luis Aragonés ha sido su capacidad de lucha y de sudar la zamarra roja. Sobre ese denominador, ha sumado un magnífico juego de conjunto, con todos los futbolistas solidarios y peleones, que ha alcanzado el ‘climax' con la sensacional jugada a varios toques y sin que los rivales ‘la olieran' que ha dado lugar al cuarto tanto, obra Torres. Quizás sea el mejor símbolo de esta sorprendente España en la que ¡por fin! se puede confiar.
Tampoco hay que lanzar las campanas al vuelo, ni soñar ya con el título, que, sin renunciar a nada, nos conformamos con una actuación en esta línea. Echándole tantos bemoles y dejando en el campo hasta la última gota de sudor, el último pálpito de esfuerzo, se puede ganar (casi siempre), empatar (algunas veces) y perder (las menos), pero la conciencia de los futbolistas estará tranquila. Y tanto el alma, tras tantos desencantos, tras tantos desafueros en Europeos y Mundiales, como las fibras sensibles de los aficionados se lo agradecerán.
Porque ahí, en el corazoncito de todos los españoles, sí que no hay banderías ni divisiones: todos quieren lo mejor para España. Aunque, caso de un gran éxito, se lo apunte Zapatero: Por lo que quizás de ese total de los compatriotas contentos habría que borrar a los máximos dirigentes del PP. Valga semejante ‘boutade' socio-política-futbolera para cerrar esta reflexión. Porque lo que queremos los aficionados en particular y los españoles en general es celebrar ¡por fin! alguna hazaña de la Selección.
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