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Una de las acusaciones mayores, y a la par más justificadas, que se echaba en cara en general a los jugadores españoles era su inferior rendimiento siemrre en la Selección que en sus respectivos equipos. Y el que firma esto es uno de los que lo ha dicho/escrito en multitud de ocasiones. Creo que con razón, y ahí están los éxitos internacionales de los clubes y los fiascos de España. Pero, como en el País Vasco, algo está cambiando…y para bien. Porque, al margen de juego, acierto y resultados, los futbolistas de Luis Aragonés, en este Mundial, le echan todos los atributos posibles.
Un derroche de testosterona son sus partidos, hasta el punto de que, aunque se perdieran, nada habría que reprocharles a los tantas veces acusados de mercenarios, peseteros y ‘eureros' (con perdón por el palabro). Quizás sea esa la gran revolución. La garra, entrega y casta torera que cascabelean todos los jugadores en la Selección. Y, claro, cuando un equipo es mejor, sólo puede perder por dos razones: mala suerte, ante la que nada se puede hacer, y falta de ‘bemoles' que permiten al rival igualar y superar la diferencia de calidad.
De modo que ahora, que España ilumina la fe de propios y ajenos con su fútbol, ya ha alcanzado un gran éxito mundial y Mundial. Al que ojalá se una el deportivo, que tras el partido para disfrutar (más) ante Arabia Saudí, una vez que somos campeones…de grupo, debe seguir en octavos. Y antes de cerrar estas líneas, es justo y necesario destacar otra de las características de la Selección en Alemania: el estilo.
Somos bajitos y no tenemos mucha fuerza física (sí casta torera y olé), pero tenemos grandes técnicos en medio campo y arriba que tocan el balón como nadie: Xavi, Xabi Alonso, Cesc, Iniesta, Raúl, Torres, Villa, Joaquín etc. Y, por tanto, ese debe ser nuestro estilo, con el que debemos seguir, aunque perdamos, que será difícil. Hasta el final tocando y tocando, con esa forma identificable que en tanto nos asemeja al Barcelona, y no es mala ‘comparanza'.
Con casta, entrega y sudor, unidos al buen juego, podemos llegar a cualquier sitio…menos al fracaso.
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