Carlos Carnicero, que sabe casi tanto de Cuba como de España, suele decir en Madrid que el país caribeño es un asunto de consumo interno con pasiones desatadas. Y es verdad: entre otras cosas, porque nuestra sangre está mezclada. Lo explica muy bien la, para algunos, llamativa posición de Manuel Fraga cuando era presidente de la Xunta y se abrazaba a Fidel Castro, repudiado entonces por Aznar . Lo hacía porque era consciente de que en la isla malvivían muchos gallegos a los que había que echarles una mano, dándosela si fuese necesario a Fidel , que casualmente también lleva sangre gallega.
Franco supo entenderse con Batista y con Fidel , al igual que Suárez o Felipe. Calvo-Sotelo en esto también pasó inadvertido. Sólo Aznar le puso más de una zancadilla, sobre todo en la UE, guiado por Bush . Lo que más sorprende de Zapatero es que no haga nada frente a Cuba. Su declaración sobre la salud de Fidel fue muy humana pero nada política... Menuda lección le dieron desde Bruselas cuando expresaron lo mismo sobre la recuperación del ya viejo dictador, pero apelaron a la vez a la democracia.
Todavía se entiende menos esta bisoña posición del Gobierno de España una vez que Estados Unidos apela a la participación de la comunidad internacional democrática en la transición de Cuba. La sutileza de Bush ha estado sin duda en su advertencia a quienes dificulten la democratización, ya que así deja entrever su disposición a entenderse con los herederos del castrismo que favorezcan el cambio. ¿Ignora ZP los intereses económicos de España en el Caribe, no sólo en Cuba, sino también en la República Dominicana? ¿O es que hay pocos leoneses en Cuba? Al menos de momento, poca altura de miras en el joven presidente. Y eso que la UE se lo ha puesto en bandeja. La iniciativa europea debería ser española.
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