Fernando Jáuregui
Zapatero, en el discurso de siempre
17/09/2006

Quien esperase alguna sorpresa en el discurso con el que Zapatero clausuró este domingo la conferencia política del PSOE, obviamente se equivocaba. Zapatero, a quien le encanta de cuando en cuando dar sorpresas, suele ser previsible. Convencido de lo que decía, se largó una hora, hasta pasadas las dos y media de una soleada tarde dominical, hablando de lo bien que va el país sin el menor asomo de autocrítica, y prometiendo que las cosas irán aún mejor el año próximo, año de elecciones municipales y autonómicas, por cierto.

Yo diría que este discurso de Zapatero, del que, sin duda, se seguirá hablando a lo largo de esta semana, inauguraba una larga precampaña electoral que va a ser una batalla ciudad por ciudad, autonomía por autonomía, en busca de una victoria 'popular' o socialista. Un discurso con pocas novedades para quienes seguimos con atención la oratoria zapateriana que, desde hace dos años, ha ido incrementando los tonos triunfalistas y autosatisfechos, al tiempo que los rictus despectivos hacia el adversario del Partido Popular: qué duda cabe de que Zapatero, recibido como un ídolo por los asistentes a la conferencia, se ha ido asentando y ha visto cómo aumentaba la confianza en sí mismo. Y eso que Felipe González, el gran mentor, abandonó muy poco disimuladamente la sala del palacio de congresos de Madrid en medio del parlamento de Zapatero, después de no haber participado en los aplausos calurosos con los que el público interrumpía las palabras del secretario general y jefe del Ejecutivo.

Si acaso, se pudo intuir en las palabras de Zapatero un doble mensaje: uno, se reforzarán los controles contra los inmigrantes ilegales, aunque insistiendo siempre en la legalidad de los procedimientos y en la convivencia con otras culturas. Y dos, parece que los contactos con ETA comenzarán bastante pronto, a juzgar por las palabras esperanzadas en la paz en el País Vasco que pronunció el secretario general socialista y "compañero presidente" del Gobierno. Pero ni hubo referencias explícitas ni, menos aún, datos concretos.

Este discurso fue el resumen de una conferencia política del PSOE que ha durado tres días, obsesionada por las nuevas tecnologías, por los mensajes de igualdad a la mujer y por mostrar un rostro de férrea unidad. Ni el documento-marco surgido de esta 'cumbre' del partido gobernante, ni las propuestas sectoriales han aportado demasiadas novedades, que se sepa. Pero qué duda cabe de que el optimismo presidencial se ha contagiado a toda la organización, puesta en pie de guerra para afrontar las próximas elecciones, que, sin embargo, no tendrán lugar hasta dentro de siete meses. Y, por supuesto, la gran pregunta de pasillos, quién será el candidato socialista a la alcaldía de Madrid, sigue sin tener respuesta. Tal vez porque, contra lo que dicen los portavoces oficiales socialistas, aún no haya respuesta. .