Paco Vilariño
Inflexible Montilla
17/10/2006

En esta misma edición se recogen los entresijos de la entrevista al candidato José Montilla que ayer publicó La Vanguardia . La firma Xavier Sala i Martín , un colaborador de la casa del conde de Godó que tiene fama de “enfant terrible” , pero dentro de un orden, porque el entrevistador tiene la tendencia a un excesivo gasto de pólvora en salvas.

Si ya el texto impreso demostraba la poca flexibilidad del entrevistado, más acostumbrado a las ruedas de prensa sin preguntas (su tónica habitual siendo ministro de Industria) que al diálogo con los informadores, la grabación del audio que difundimos hoy, demuestra que en materia de prensa el candidato socialista está pésimamente aconsejado y que, al decir de Giulio Andreotti , el viejo y voraz caimán de la política italiana, al primer secretario del PSC “li manca finezza” , traduciendo esta última como una mezcla a partes iguales de finura, sentido del humor y mala leche.

José Montilla es hombre de aparato, de reuniones restringidas, de tozudez (que no hay que confundir con obcecación), dotado de un culo de hierro para aguantar sesiones maratonianas, cualidades estimables en política que no están reñidas con la inteligencia. Pero, carácter tímido aparte, Montilla no está especialmente dotado para el trato social en público, con sus necesarias gotas de frivolidad aparente e, incluso, para la paradoja conceptual que –todas las comparaciones son odiosas pero, en este caso, necesarias—son casi el distintivo del defenestrado Pasqual Maragall.

A Montilla, me temo, le gustaría que el PSC y la sociedad catalana estuviesen forjados a su imagen y semejanza, sin aristas ni perfiles sobresalientes. A este catalán de Iznájar (Córdoba) le va mucho lo del seny (sensatez, sentido común) y todavía no se ha hecho con los resortes de la administración de la rauxa (el ímpetu con toque iracundo).

Su peculiar forma de ser le ha jugado una mala pasada como candidato, porque no se pueden perder de esta forma los papeles. En el estanque de la campaña electoral recién comenzada, Montilla es el patito feo y gruñón, mientras sus rivales, al revés de lo que sucede en el cuento, son gráciles cisnes, de plumas acorazadas y que salen con soltura de cualquier entrevista capciosa, supuestamente sectaria.

Carod-Rovira , Saura , Josep Piqué , el propio Artur Mas, saben lo que es aguantar entrevistas en corral ajeno y realizadas por profesionales no afines a sus planteamientos respectivos. Y salen del paso con brillantez, sin perder la compostura ni la sonrisa. Son gajes que les entran en el oficio...

[Estrambote periodístico: el columnista no tiene demasiado claro si, puesto en la piel de Xavier Sala i Martín, resulta ético colgar en Internet la grabación completa de la entrevista. Como tampoco si la calificación de “sectario” es o no es un insulto. Son dudas razonables que no presuponen nada a favor o en contra del entrevistador].