"Ya
[ahora], de algunos periódicos, no te puedes creer ni el staff, porque
sigo saliendo en él y yo ya no estoy allí" Gumersindo Lafuente,
Ex director de elmundo.es Terrible frase la de Gumersindo
Lafuente durante la segunda jornada del I Congreso Internacional de Periodismo
que, dirigido por Fernando Jáuregui y patrocinado por la Generalitat Valenciana,
se está desarrollando con casi increíble éxito en Valencia. Terrible frase, decimos,
por la carga explosiva que lleva en su trasfondo (Lafuente fue cesado de la dirección
de elmundo.es y ahora, incluso, ha dejado el periódico), pero es indicativo
de uno de los aspectos clave que se están abordando en este sin duda novedoso
Congreso de Valencia. El cambio -la 'revolución'- tecnológico, ¿a dónde nos conduce
más allá, incluso, de la interactividad de los nuevos medios? ¿Hasta dónde llega
la credibilidad del periodista, y la de sus medios, en esta nueva sociedad globalizada?
¿El periodista al uso tradicional, es un 'animal comunicador' en peligro de extinción?
Lafuente intervino en una mesa redonda junto al 'animal periodístico'
que es Jean François Fogel, de Le Monde Digital, moderados por José
María Perea, director del Club Diario Información, y vino a decir a los más
de 400 estudiantes de periodismo que acuden a este Congreso -y, naturalmente,
a los otros ponentes- que "los periódicos ya no me interesan. Yo creo que están
muertos, aunque ellos no se den cuenta". Obviamente, Lafuente se refería a
los periódicos de papel, porque sabido es que su apuesta es la red de redes, es
decir, Internet.
Pero, en el fondo, Lafuente estaba respondiendo a una
pregunta que ha quedado en el ambiente: ¿Dónde queda el periodismo tradicional
en este mundo de cambio tecnológico a ritmo vertiginoso? ¿Y dónde queda la credibilidad
del periodista, individualmente considerado, pero también colectivo profesional?
Hoy más que nunca, con la 'globalización' de Internet -aparición y consolidación
de la prensa digital junto a otras fórmulas de comunicación, como el blog, o aún
más, la 'edición colectiva' del coreano ohmynews y su fórmula del ciudadano-periodista-,
junto a la afluencia de fenómenos audivisuales de intercambio y 'a la carta' nuevos
-como youtube, flickr, etcétera-, la pregunta parece evidente: ¿Hacia dónde
se encamina la profesión periodista? ¿Es hoy periodista un ciudadano cualquiera,
como insiste en hacernos creer Yu-Jin Chang, redactor jefe internacional
de ohmaynews para Estados Unidos? Una o dos preguntas que, quizá, más interesados
estaban en conocer la respuesta los estudiantes que acuden a este Congreso. De
creer a Chang, el periodista es ya un animal en extinción, pero si, además, lo
unimos a lo que afirmó el director de ABC, José Antonio Zarzalejos,
en su ponencia en día antes, sobre que la supervivencia en la prensa escrita pasa
por una especialización en la que las distintas secciones puedan ser conformadas
no por periodistas al uso, sino por profesionales en sus respectivas ramas, el
futuro de los estudiantes de Ciencias de la Información está tan nublado que la
noche ártica.
Sin embargo, ni siquiera ése es el trasfondo que ha quedado
en el aire en esta jornada del Congreso de Valencia. La pregunta es sobre la credibilidad
del periodista y de los medios, si siguen vigentes los principios básicos del
periodismo: exactitud, precisión, justicia, independencia y transparencia, tal
y como señaló en la sesión inaugural Dan Gillmor, ese nuevo ídolo de los
amantes del 'cuaderno de bitácora' o 'blogs': "Por encima de los soportes presentes
y futuros, la mayor preocupación para el periodista debe ser tener una sólida
formación como profesional y unos buenos principios".
Ahora bien,
en estos momentos en que lo que algunos llamarían 'intrusismo globalizado', ¿gozan
de buena salud los medios 'tradicionales' [entiéndase impresos], al menos en esta
España nuestra". Hay algo en lo que han coincidido casi todos los ponentes: que,
efectivamente, la 'prensa tradicional', el actual modelo español -ahora tan cambiante,
aún a su pesar-, el periodismo, en definitiva, tal y como lo entendemos hasta
el momento está conectado con el stablishmen, pero no 'habla' con los ciudadanos,
no contestan a sus inquietudes. No sólo es una inquietud sólo de Lafuente, lo
es también de los citados Gillmor y Fogel y lo es también, por ejemplo, de Arsenio
Escolar, el director del gratuito 20 Minutos que se ha convertido en un 'gloguero'
por excelencia y que ha participado en una mesa redonda sobre este modelo periodístico
que arrasa en muchas partes del mundo -la prensa que no cuesta ni un duro-: hemos
llegado a observar con estupor cómo los periódicos se dedican a contestar unos
a otros -según los temas- perdiendo credibilidad. O, en otras palabras, cómo los
lectores de El Mundo, por citar un ejemplo, creen que El País 'miente',
y cómo los lectores de El País califican de 'manipulador y mentiroso' a
El Mundo.
Es cierto, o al menos lo parece, que, como ha señalado en esta
segunda jornada del Congreso Albert Montagut, director del gratuito ADN,
"en Estados Unidos la gente no lee el New York Time: se cree el New York Time".
Aquí no. Porque la conclusión que se llevan los estudiantes puede ser que por
no creerse no deban creer ni el staff de los medios.
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