| Ahora por suerte la gente ya
puede comparar y puede sacar sus propias conclusiones respeto lo que han sido
- sumando aciertos y restante errores - los gobiernos de CIU y lo que ha sido
el gobierno tripartito. Y la gente sabrá ante todos los retos que tenemos planteados,
en un momento tanto delicado y tan trascendente lo que le conviene más para los
próximos cuatro años. Son muchas las diferencias.
Una primera diferencia:
Los gobiernos de CIU han sido gobiernos sólidos y con liderazgos fuertes y esto
nos permitió ganarnos el respeto de todo el mundo y sobretodo hacer mucho trabajo,
con aciertos y con errores lógicamente, pero con respeto y buen trabajo. El tripartito
ha sido un gobierno no de coalición, sino de colisión permanente, nos ha hecho
avergonzar en múltiples ocasiones, y el balance del trabajo hecho, de lo real
(no de aquello que dicen que querrían haber hecho y que han sido incapaces de
hacer) es francamente exiguo.
Una segunda diferencia: CiU siempre ha
defendido - y ha actuado en consecuencia- el progreso para todo el mundo . No
nos hemos llenado la boca de discursos demagógicos, sino que hemos trabajado pensando
siempre en aquella gente con especiales dificultades para poder seguir o ser beneficiaria
del progreso. Debemos generar riqueza para poder repartir más bienestar a todo
el mundo. El programa de la renta mínima de inserción, el complemento a las viudas,
el programa Vivir en familia, la compatibilidad del SOVI con las pensiones de
viudedad, las ayudas por tener un hijo, las ayudas a familias numerosas, los múltiples
programas de inserción laboral etc. Fuimos siempre pioneros en las políticas de
bienestar, incluido los primeros al crear un Departamento específico. Y estas
iniciativas tenían que ir in crescendo y consolidándose, pero mira por dónde el
tripartito - y aquí está la gran diferencia - se ha llenado la boca con aquel
bla, bla, bla, de ser de izquierdas, pero la realidad es que no ha parado de recortar
las ayudas sociales antes mencionados y su balance real en ámbitos de gran alcance
como vivienda, guarderías, sanidad etc. con los datos oficiales y reales en mano,
quedan lejos del balance que puede ofrecer Convergencia y Unió.
Este
bla, bla, bla, este estribillo de ser de izquierdas, de jugar con sentimientos
legítimos de la gente, este pensarse que si dices una mentira muchas veces acaba
siendo verdad, cuanto confrontas los datos, su gran discurso de izquierdas se
deshace como un terrón de azúcar al café. Y es aquí dónde yace la diferencia y
sobretodo las diferentes consecuencias entre hacer progresar el país (CIU) o hacerse
el progre (tripartito). En el primer caso podemos presentar resultados, en el
otro solo palabras y discursos que se lleva el viento.
Y una última diferencia
es la propia actitud de unos y otros ante los retos y las necesidades. A nosotros
nos movía y nos mueve una lógica ( manos a la obra y mirar adelante), una convicción
(somos seis millones, es decir trabajar para todo el mundo y confianza en el país,
en su gente y su iniciativa ) y una única prioridad: Catalunya. Para el tripartito
su lógica es mirar atrás haciendo el llorón (la culpa de todo y por todo es de
CIU) tienen un concepto sectario del país (los buenos y los malos, los de derechas
y los de izquierdas) y sus prioridades están a la suerte, a la bondad, a golpes
a la caridad, de que se lo permitan desde la Moncloa y desde Ferraz.
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* Jordi Turull i Negre es diputado de CIU al Parlamento de Catalunya
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