Daniel Sirera *
Que gane el sentido común
27/10/2006

No hay que olvidar que nos encontramos ante unas elecciones anticipadas. Anticipadas porque hemos tenido que sufrir un gobierno desastroso, con crisis continúas, que han perjudicado seriamente la imagen de Cataluña y, en consecuencia la de sus políticos. Durante estos tres últimos años la mayor parte de los políticos catalanes han estado ocupados y preocupados por temas que no eran del interés de nadie, salvo de ellos mismos. Los que han gobernado y los que en teoría tenían que ser su oposición se han dedicado a redactar un Estatuto que no les había pedido nadie. Han justificado la inacción del gobierno con la excusa de la elaboración de ese Estatuto como si su redacción agotase las energías de toda una legislatura.

Los catalanes ya hemos dicho lo que pensábamos de todo ello. El Estatuto fue apoyado por uno de cada tres catalanes y el referéndum que lo aprobó tuvo un nivel de participación tan bajo que únicamente admite una lectura: fue una descalificación colectiva a una forma de hacer y de entender la política catalana.

Hoy, el cambio es posible. Cataluña necesita que lo que es normal en la calle se instale en el Gobierno de la Generalidad y en el Parlamento. Cataluña y los catalanes necesitamos que se hable claro de seguridad, de inmigración, de economía, de la rebaja de los impuestos, de vivienda y de infraestructuras, que es a lo que se ha venido dedicando, se dedica y se dedicará en el futuro el Partido Popular de Cataluña.

La política catalana se ha convertido en el reino de los intereses creados a espaldas de los ciudadanos. Suceda lo que suceda y se denuncie lo que se denuncie, aquí nunca pasa nada. Aquí, nadie asume nunca ninguna responsabilidad. Nadie da la cara. Aquí, se hunde el Carmelo, hacemos el ridículo internacional con el Forum de las Culturas, se suspende una reunión de los ministros de vivienda porqué el Gobierno no puede garantizar la seguridad de los ciudadanos o se produce una entrada masiva de inmigrantes ilegales y nadie asume responsabilidades de la nefasta gestión que está detrás de esos hechos. Aquí, se paraliza el aeropuerto de El Prat, se produce una refriega de acusaciones de corrupción con el 3% o nos enteramos que se cobra un impuesto revolucionario por trabajar en la Generalitat y no pasa nada. Nunca pasa nada. Y no pasa nada porque tanto el Tripartito como CiU se han instalado en el conformismo de lo políticamente correcto. Se han tapado mutuamente las vergüenzas en los últimos tres años.

Cataluña necesita un Gobierno serio y honesto. Y eso sólo lo puede garantizar el PP. Porque CiU no renuncia a pactar con los protagonistas del tripartito. Ni con ERC ni con el propio Montilla. Sólo el PP lo puede garantizar. Hace falta sentido común.

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* Daniel Sirera es secretario de comunicación del PPC.