Paco Vilariño
La nova pagesia
28/10/2006

Cada catalán-catalán (lo siento, pero también tiene derecho a existir los de soca i arrel , los de pura cepa, los de raigambre generacional) tiene un componente familiar o genético con el campo, con la agricultura a poco que se enfile uno por las ramas de su árbol genealógico. Y, en igual medida, haciendo ese viaje en busca de las raíces, seguro que también se topa con el componente botiguer , de tendero o, como mínimo, de menestral.

De ahí que los partidos y sus candidatos sigan haciendo uso constante de términos relacionados con la agricultura. Porque la lengua catalana actual sigue llena de referencias al món de la pagesia , al mundo rural, e los labradores como se dice en castellano.

Claro que los pagesos , son una minoría en esta Catalunya barrejada (mezclada y mestiza) de siete millones de habitantes. Y así, los candidatos hacen siempre un hueco en sus apretadas agendas electorales para ir al campo a pasarle la mano por el lomo a los agricultores, que, en las provincias de Lleida y Girona, te pueden dar un par o tres de diputados.

De hecho, al sector de la pagesia es al único al que van dirigidas propuestas concretas de los partidos. Y lo hacen porque saben que son los pagesos , pocos numéricamente, son de los pocos sectores capaces de exigirles el cumplimiento. Si antes el estar atados a la tierra era casi una maldición, de unos años a esta parte, gracias a las subvenciones agrarias de la Unión Europea (que se acabarán dentro siete años, en el 2013) es un chollo, como diría un castellano. Y todo porque al agricultor hay que subvencionarle para que plante una determinada cosa, para luego, un par de años después se le subvenciona para que deje de plantarlo. Que esos bandazos, tipo montaña rusa, dan en Bruselas…

El Artur Mas , por ejemplo, por respetar aquello de “poca conya amb la pagesia” les ofrece una cosa concreta: la eliminación del recargo de un céntimo por litro de gasoil agrícola que el tripartito puso para financiar la sanidad. Y, además, les ofrece descentralizaciones de las tareas de gestión agraria que puedan ser asumidas por los pagesos .

El Montilla y los del PSC, en su programa tampoco se van pels núvols , por las nubes: ofrecen aprobar un plan de caminos rurales con el objeto de que todas las masías y núcleos de población tengan un acceso adient , adecuado. La cual cosa seguro que alegrará un montón a todos los espabilados progres que, como els rovellons a la tardor , las setas en otoño, han surgido rehabilitando casas y huertas para el turismo rural. Y, encima, a cuenta de la escasez del agua, ofrecen un pacto, que a los socialistas catalanes les va mucho lo del pactar, aunque en esta ocasión sea un pacto entre el mundo rural y el mundo urbano.

Los del Carod-Rovira no se van por las ramas: quieren constituir un fondo de tierras que facilite el acceso de los jóvenes a la agricultura. Y, naturalmente, apuestan también por la modernor , la modernidad en la gestión agraria familiar.

Claro que el Joan Saura , por aquello del componente ecologista de Iniciativa per Catalunya-Verds, no se complica demasiado la vida. Como es de los de reunionitis continua (de eso sabe mucho mi amigo Ignasi Riera i Gassiot ) proponer celebrar un Congreso del Mundo Rural, aparte de delimitar 40 espacios naturales protegidos.

Sólo el Partido Popular de Josep Piqué divaga en el tema de la nova pagesia . Como no se atreven a tocar el tema de las subvenciones europeas, porque medio PP apareció pringadísimo en el caso del lino que nunca existió. Así que van a las vaguedades de modernizar la vida rural mediante la diversificación económica y la ampliación de las oportunidades de los que viven en el medio rural.

Lo cierto es que uno, que también tiene sus orígenes pagesos (concretamente en Sant Jaume de Frontanyà, en el Berguedà) no ha llegado a conocer nunca a un pagès que te confiese que ha tenido un año regular tirando a bueno. Vaig tirant, vamos tirando, contestan. Y eso te lo dicen con cara de estaquirot , sin mover una ceja y apoyados en el nuevo Mercedes que, como cada dos años, cambian.