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El conseller de Cultura,
Educación y Deporte, Alejandro
Font de Mora, indicó este
jueves que el nuevo decreto
de derechos y deberes de
los alumnos que está elaborando
el Consell contemplará sanciones
contra determinadas actitudes
de estudiantes y familiares.
Al respecto, el conseller
indicó que el nuevo decreto
"deberá contemplar un
sistema de equilibrio que
incluya también determinadas
cuestiones de represión
contra las actitudes violentas,
de prevención y de represión".
Pero este tipo de sanciones,
subrayó, "hay que aplicarlas
tanto a alumnos como a las
familias si no cumplen con
sus obligaciones".
Diariocrítico
(Valencia)
Font de Mora
se pronunció en estos términos
durante la inauguración
del congreso 'Familia y
Escuela: un Espacio para
la Convivencia', al que
también asistió como ponente
el catedrático de filosofía
Fernando Savater.
El conseller
puntualizó que la normativa
educativa actual sanciona
a los padres que no escolarizan
a sus hijos pero, añadió,
"escolarizar al niño
y dejarlo sin ningún tipo
de atención, tampoco es
bueno", algo a lo que
podría responder dicho decreto.
El conseller
puso el ejemplo de que "si
un alumno tiene una problemática
en su desarrollo escolar
y se cita a los padres reiteradamente
para tratar el asunto y
éstos no comparecen y olvidan
sus obligaciones, esta situación
se debe contemplar en el
nuevo texto". Por otro
lado, preguntado por si
el decreto también podría
contemplar la retirada de
subvenciones o ayudas en
libros de texto, indicó
que "ya se hablará todo".
Así mismo,
explicó que el decreto,
que persigue "abarcar
todos los componentes esenciales
del mundo educativo",
dijo, pretende estar elaborado
a lo largo del primer semestre
de 2007, "dejarlo todo
preparado para que exista
un 'corpus' que después
de las elecciones, sea cual
sea el resultado, se pueda
seguir trabajando".
Para lograrlo,
añadió, "he dado indicación
a mis colaboradores para
que los agentes sociales
que participan en el mundo
de la educación envíen sus
sugerencias al respecto
e intensifiquen sus contactos,
al margen de pasar por todos
los filtros y la tramitación
pertinente".
El "problema"
del decreto, matizó
el conseller, "no es
acordar los principios generales,
en los que todos estamos
de acuerdo, sino elaborar
un texto que se obligue
a sí mismo a ser concreto,
dentro de la época compleja
en la que nos encontramos,
en plena época electoral
tanto sindical como autonómica",
pero, dijo, "no cabe
la menor duda de que se
puede hacer".
"Momentos
socialmente complejos"
En este sentido,
Font de Mora aseveró que
el congreso que se celebraba
hoy es "una oportunidad
valiosa para oir opiniones
respecto a cómo insertar
a la familia plenamente
dentro de los procesos educativos".
Justificó
la búsqueda de una solución
en que "estamos viviendo
unos momentos socialmente
complejos, donde las familias
tienen dificultades para
poder seguir los procesos
educativos de sus hijos
y, en ocasiones, se producen
respuestas inadecuadas frente
a las necesidades del proceso".
El conseller
subrayó que por exigencias
de caracter laboral o sociológico
"parece que hay una cierta
tendencia por parte del
mundo de la familia a delegar
en la comunidad educativa
todo el proceso de educación
de sus hijos", algo
que calificó de "problema"
porque "no puede
haber una educación completa
si no se trabaja en colaboración
íntima entre la familia
y la escuela".
En este punto,
el conseller apuntó que
las reacciones de las familias
"a veces son de difícil
explicación, pero aunque
éstas son casos aislados,
tenemos la obligación de
intentar profundizar para
evitar al máximo cualquier
tipo de problema que pueda
surgir e incentivar al máximo
que la familia se involucre
en el proceso educativo".
Por su parte,
el catedrático de filosofía
Fernando Savater considera
una "buena idea"
el nuevo decreto aunque,
puntualizó, "los códigos
no resuelven las cosas,
no modifican inmediatamente
las conductas, pero sí dan
puntos de referencia".
"Es necesario dar instrumentos
que sirvan para orientar
la actitud de las familias",
dijo.
En su opinión,
es "suficiente" que
los profesores "puedan
imponer castigos, tareas
suplementarias que fueran
respetadas y que no causaran
malas consecuencias con
los padres y alumnos. Por
ello, algo habrá que hacer",
señaló.
Respecto a
la actitud de los padres,
indicó que "hace falta
decirles que su abandono
de su responsabilidad luego
les quita la posibilidad
de protestar y de exigir".
Al respecto, insistió en
que "quién abandona sus
obligaciones, no tiene derecho
a decir cómo está el mundo,
cómo vivimos. Hay que empezar
por defender la armonía
y civilidad en su entorno",
recomendó.
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