Cuando a los vascos les da por comer bien

Ociocrítico 15/3/2004

Dantxari
C./ Ventura Rodríguez 8
28008 Madrid
Tel. 91 5423524 / 91 5474029


Los gastrónomos, gourmets y críticos del circuito han apodado a Dantxari la supertasca vasca. Es uno de esos pocos ejemplos en los que un apodo es acertado y, además, enaltece justamente al que lo recibe. Natural, si tenemos en cuenta que al frente del establecimiento están tres profesionales procedentes de restaurantes tan reconocidos como Gaztelupe, El Amparo o Jockey.

Lo primero que hay que dejar bien claro es que no es fácil sentarse en Dantxari. Este com.ilón ya lo ha sufrido en sus propias (y abundantes) carnes. Primero, por el habitual ajetreo de la calle, lindante con la plaza de España y con una doble fila siempre a rebosar; pero es una cuestión que el guardacoches se encarga diligentemente de solucionar. Segundo, por la avalancha de clientes que visitan el restaurante todos los días; obstáculo también fácil de solventar con una reserva a tiempo. Todo esto, más que ser un problema, es un preámbulo de lo mucho y bueno que el establecimiento ofrece.

Si uno persevera, como hizo el que esto suscribe, llevado por un irresistible deseo de comer-comer, entonces se hallará sentado en un comedor (u otro: Dantxari tiene varios salones, cada uno con su propio encanto) de decoración clásica, con aparadores de madera oscura, zócalos en la pared y manteles de cuadros rojos y blancos en las mesas.

Ya acomodados, lo mejor es escuchar atentamente las recomendaciones del jefe de sala, Eduardo Navarrina, que casi seguro insistirá en que pruebe el plato enseña de la casa, un solomillo al vapor con aceite y pimienta sencillamente celestial. Navarrina, que dejó Gaztelupe cuando nació Dantxari, ha servido a personajes de relevancia mundial desde los tiempos en que se desempeñaba en Jockey, y eso se nota no sólo en su amabilidad y su profesionalidad, sino en su habilidad para captar al vuelo los gustos de cada comensal. Así que déjense llevar.

Volviendo a los platos, si no son demasiado amantes de la carne (¿puede haber alguien así sobre la faz de la tierra?) pregunten por los pescados: la materia prima es muy buena y el jefe de cocina, Ángel Alonso (que se formó con Fermín Arrambide y Martín Berasategui, entre otros), les añade su personal imaginación en los fogones.

Alonso empezó como segundo de cocina en Dantxari, pero cuando Luis Bombín, uno de los socios fundadores del local, empezó su particular aventura a la medida en Pil-Pil Bombín, se quedó al frente de los fogones y se hizo con una participación en el negocio. Eso que ha ganado Dantxari, porque Alonso es, además de un gran cocinero, un inmejorable repostero. No se pierdan el biscuit de higos con salsa de almendras ni el abanico de mango con leche merengada: es una de las pocas veces que este com.ilón ha probado en Madrid dicha fruta tropical en su punto exacto de maduración... lo que es mucho decir.

Con todo, y disculpen el desorden (el entusiasmo siempre ha sido uno de los grandes defectos de este com.ilón) lo fundamental es la oferta fuera de carta. Amplia, original y tentadora, tan tentadora como los crepes rellenos de langostinos con salsa de soja, o la menestra de setas (cinco variedades diferentes) salteadas con foie fresco. Si es que cuando a los vascos les da por comer bien...

CALIFICACIÓN

Ambiente: *** Acogedor, por la decoración tradicional y por las atenciones de los camareros. Siempre lleno de gente.
Servicio: *** Ni un pero.
Comida: *** No me digan que pongo demasiadas estrellas: vayan y prueben, me darán la razón.
Precio medio: Unos 35 euros por persona, vino aparte.