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Rápido,
bueno y firmado por Adrià
Ociocrítico 16/4/2004
Fast Good
C./ Padre Damián 23, esq. NH Eurobuilding
28003 Madrid
Tel. 91 3430655
¿Qué
puede hacer un chef que lo tiene todo, que ha
ganado los más altos reconocimientos en el mundo
de la gastronomía, que ha sido elevado a los altares
por el mismísimo New York Times y que,
convertido en icono del diseño, incluso apadrina
perfumes? Pues poner los pelos de punta a los
puristas y a los que creen que la nouvelle
cuisine es lo más de lo más. Y lo ha hecho
abriendo un restaurante de comida rápida. Uno
entra, coge su cesta de la compra, elige lo más
exótico o refinado que encuentra en el refrigerador,
se acerca al mostrador, encarga quizá algún plato
caliente y paga. Y se lo come (perdón, lo saborea)
en un entorno futurista sesentero de colores ácidos.
El nombre del restaurante no
es casualidad. Fast Good, ocurrente juego
de palabras, deja bien claro qué es lo que se
puede encontrar allí. "Allí" es el madrileño hotel
NH Eurobuilding (gracias, Ferran, por experimentar
también en la capital; gracias, NH, por luchar
contra los tópicos que rodean la comida de hotel).
Uno de los esquinazos del establecimiento, con
puerta a la calle, ha sido tomado por una suerte
de diseño supermegafashion retro en tonos
verde manzana, fucsia y azul flúor. Lámparas y
sillas de metacrilato sesenteras a más no poder,
butacas de formas esféricas y vanguardistas televisores
empotrados que emiten canales extranjeros de moda,
viajes o gastronomía completan la decoración,
mérito del Estudio Cathnier.
Pero
ya saben ustedes que este com.ilón, con
apreciar el entorno, disfruta más de la manducatoria.
Aunque sea rápida, si es buena. Y lo que allí
se come hace honor a la etiqueta del lugar. Uno
se siente un poco como en un supermercado, llenando
su cesta de la compra de los típicos recipientes
de plástico de los take-away, salvo que
el contenido no es nada tópico. Ahí la ensalada
no es ensalada, es una auténtica orgía de ingredientes
exclusivos, y los sándwiches no son tales, son
paninis rellenos de nombres sugerentes. Nada de
zumos de naranja: escojan entre lichis, fruta
de la pasión (ya saben que de lo que se come se
cría), melocotón rojo, frambuesas... además de
los imprescindibles refrescos y aguas minerales
(¿Perrier? ¿Vichy?).
Rápido no significa frío, no crean. En el mostrador
también pueden pedir una hamburguesa recién hecha
(nada que ver con las de las ubicuas franquicias
norteamericanas, no teman: del cheeseburguer
a la hamburguesa de vaca con berros y gorgonzola
hay un mundo) o un buen caldo calentito, por ejemplo,
además de una selección de postres, y llevarse
a la mesa una especie de piruleta gigante de plástico
con un número; es el distintivo que permitirá
al camarero saber quién ordenó el plato y llevárselo
cuando esté listo.
Una vez hecho el análisis de las formas, vayamos
al fondo. Es comida rápida, sí, y respeta todos
los prototipos del concepto... o casi todos. "Si
no puedes con tu enemigo, únete a él; o estúdialo
y véncele con sus propias armas", ha dicho
alguna vez el insigne Adrià. Y dicho y hecho:
los ingredientes son rabiosamente frescos, la
cocción de los platos calientes se hace en el
momento, las mantequillas y otras grasas que no
sean aceite de oliva han sido deportadas de la
cocina. Se mima el detalle: las ensaladas traen
su aderezo aparte para no ablandar los ingredientes,
las macedonias también tienen su almíbar por separado,
una barra aparte ofrece extras como aceite de
oliva virgen y vinagre balsámico de Módena...
Todos los platos constituyen una reinterpretación
de la comida rápida tradicional en clave de capricho
imaginativo, sin olvidar las exigencias de la
realidad urbana de hoy en día. Si además, es asequible
y de calidad, el negocio está asegurado, aunque
no es ésa la prioridad de Adriá. El maestro de
los fogones entiende más esta aventura como "una
apuesta social". "Si la gente lo entiende
y lo aprecia, abriremos más", concluye.
CALIFICACIÓN
Ambiente: *** desenfadado, sofisticado
y vanguardista.
Servicio: ** Autoservicio. Hay un camarero
en la barra para cobrar y algo más de personal
para llevar los platos a las mesas y mantener
el orden del establecimiento.
Comida: *** Original e inmejorable.
Precio medio: 15 euros.
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