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Mirar,
comer y... pagar
Ociocrítico 30/4/2004
Mesón Txistu
Pza. Ángel Carbajo 6
28020 Madrid
Tel. 91 5709651
El
Mesón Txistu es un asador como Dios manda.
La carne a la parrilla sabe a leña, el
corte es inmejorable, los pescados son magníficos...
La pena es que Txistu no es tanto conocido por
su buen hacer gastronómico (ni siquiera
figura en la Guía Michelin, y debería),
sino por ser templo de reunión de famosos
y conocidillos. Los futbolistas del Real Madrid
tienen aquí su segunda casa. Uno de los
comedores está presidido incluso por una
foto de Florentino.
A este com.ilón
le gusta más bien poco que Raúl,
Roberto Carlos o Ronaldo le vigilen
desde la colección de fotografías
de personajes insignes que cuelgan enmarcadas
en la pared mientras engulle a dos carrillos,
servilleta al cuello, un glorioso chuletón
Txistu. No está bien que le hagan sentir
a uno culpable cuando se deja llevar por sus instintos
devoradores. Peor es cuando los personajes de
la vida pública (políticos, empresarios
e incluso gentes de más alta cuna) se dejan
caer, en carne y hueso, por el establecimiento.
Entonces el nivel de atención al anónimo
tragaldabas baja sensiblemente.
Y eso que Leoncio, el jefe de sala, es
toda una institución del lugar. Me dicen
que lleva aquí unas tres décadas.
Lo cierto es que quien esto suscribe no tiene
queja alguna del servicio: el plato de barro caliente
para la carne se mantiene en su justa temperatura
sin necesidad de reclamarlo, algo no tan usual
como debería. Y hemos de decir que, aquí,
el chuletón, el solomillo y demás
cortes son siempre impecables. Que la carne a
la parrilla sabe a leña y se deshace en
la boca. Que el jamón de jabugo más
parece de mantequilla. Que la ensalada de pimientos
de piquillo y ventresca es simplemente genial.
Que no dejen de probar, tampoco, los pescados.
Famosos son aquí, además, los huevos
Aguinaga (con angulas) y los callos con garbanzos.
No hace falta que les diga (ya lo habrán
deducido a estas alturas) que en Txistu no encontrarán
alta gastronomía. Es un mesón-mesón,
decorado como tal, con paredes rústicas
y profusión de vigas de madera, donde lo
que priva es la materia prima y la cocina sencilla.
Ya saben, a la vasca. Eso sí, sin altibajos.
Uno siempre sabe a lo que va: o a comer, o a ver
y ser visto. Lo cual, en estos tiempos en que
el Real Madrid vuelve a abrir la puerta a nuevos
fichajes, puede resultar interesante. Y caro,
para qué negarlo.
CALIFICACIÓN
Ambiente: ** mesonero y empresarial; agradable,
sin pasarse.
Servicio: ** Variable, en función
de cuánto famoso ande por el lugar, bien
en los comedores generales, bien en los reservados.
Comida: *** Ahí sí, sobresaliente.
Precio medio: Fácilmente por encima
de los 60 euros.
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