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Ha
nacido una estrella
Ociocrítico 26/6/2004
Iboo
Sor Ángela de la Cruz 17
28020 Madrid
Tel. 91 5702595
En
su nueva aventura empresarial, con nombre de lago
catalán y el hombre de Vitrubio como símbolo,
el chef Mario Sandoval se ha asociado con dos
jóvenes procedentes del mundo del marketing. Y
eso se nota en el diseño, entre industrial y sesentero,
y en el enfoque del negocio. Iboo, que así se
llama este restaurante recién abierto en pleno
centro financiero de Madrid, probablemente acabará
siendo una gran cadena de fanquicias expandida
por todas las grandes ciudades de España, Europa
y Latinoamérica. Al menos ésos son los planes
de los propietarios. Pero lo que aquí nos importa
es la comida. ¡Y qué comida!
Sandoval, que antes que
hombre de negocios es cocinero (aunque se haya
subido tan prestamente a la nueva ola de restaurantes
de fast food en manos de grandes chefs),
insiste en que Iboo busca "una preparación
lenta, pero un servicio rápido". Él diseña
los menús, se preparan en una cocina central en
San Sebastián de los Reyes y se trasladan, precocinados,
al recién nacido establecimiento. Allí reciben
el último toque de frío o de calor necesario antes
de servirlo.
Esta
explicación, que podría desanimar a cualquier
gastrónomo de pro y, desde luego, a punto estuvo
de hacerlo con este com.ilón, no es fiel
reflejo de lo que aparece en las mesas con manteles
rayados del restaurante. Para empezar, probamos
una crema fría de calabaza con fruta tropical
que superó el aprobado holgadamente. Seguimos
con un emparedado de sémola de maíz con foie y
mango (no se dejen engañar por el apelativo emparedado:
les estoy hablando de un plato de diseño magníficamente
presentado) que provocó en este humilde tragaldabas
exclamaciones de placer quasiorgásmico (otro día
entraremos más a fondo en la ya conocida relación
entre cocina y erotismo). Acto seguido atacamos
unos lomitos de dorada horneados con setas y salsa
de azafrán que, lo lamento, Mario, quizá estaban
demasiado poco hechos. Y cerramos con una sopa
de cereza con chocolate blanco y plátano, ahí
la pueden ver, sencillamente magistral.
Así que es cierto, me dije. Porque esos lemas
rimbombantes de los restaurantes de moda no siempre
prometen lo que cumplen. Pero esta vez sí, probamos
alta cocina del Mediterráneo, bien hecha y creativa,
sin renunciar a ese otro placer que entra por
los ojos, el de los colores y las formas y en
un entorno originalmente decorado, obra de Agustín
Méndez (las tiendas de Hermès y Q-ellos llevan
su firma). Durante el día hay menús a 9,75 euros
y vinos por copas; se pide todo en un mostrador,
se paga, y el comensal se sienta a esperar a que
el camarero le lleve las viandas a la mesa. Para
más datos, porque no es obligatorio renunciar
a la carta (donde constan los parámetros nutricionales
de cada plato), la opción más cara cuesta 5,75
euros. Con estos mimbres, el cesto promete convertirse
en una auténtica red de pesca... de clientes.
CALIFICACIÓN
Ambiente: *** diseño industrial
y sesentero, moderno y juvenil.
Servicio: ** Mitad autoservicio, mitad
atención personalizada. Los camareros son
sonrientes y simpáticos, lo que se agradece.
Comida: *** Para algo Sandoval se ha formado
(y se sigue formando) con Arzak, Adrià,
Berasategui...
Precio medio: 12 euros, bebidas aparte.
Menú, 9,75 euros. Menú infantil,
5,90 euros.
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