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Otro
famoso con restaurante... ¿o al revés?
Ociocrítico 7/07/2004
Lombok
C./ Augusto Figueroa 32
28004 Madrid
Tel. 91 5313566
Lombok
era la asignatura pendiente del presentador Jesús
Vázquez y ya cumple cuatro años como restaurante
de éxito en el reducto gay de Chueca, en pleno
centro de Madrid. Hay clientela homosexual, pero
no sólo, y el llenazo total que se registra a
diario habla por sí solo del establecimiento,
de su glamour minimalista y su cocina entre oriental
y mediterránea, pero siempre imaginativa.
Jesús Vázquez prometió
a un amigo que se fue que montaría un negocio.
No lo logró en Londres pero sí en Madrid, frente
a frente de La Bardemcilla, del clan Bardem,
a la vuelta de la esquina de Azul Profundo,
antes La Gastroteca de Stephane y Arturo.
La fría decoración de este local con nombre de
isla exótica se vuelca a la calle a través
de sus amplios ventanales, pero una vez dentro
se cambia de opinión: no es fría, es minimalista,
de ese minimalismo que tanto se lleva ahora, con
reminiscencias londinenses o neoyorkinas, vaya
uno a saber.
Y es que este com.ilón, ustedes ya le conocen,
jamás ha sabido demasiado de artes decorativas,
pero sí de gastronomía. Le sirven un plato, y
se transfigura. Deja de prestar atención a los
toques florales de la decoración, al punto de
calidez que aportan las servilletas color berenjena
entre las líneas rectas blancas y plateadas que
le rodean, y empieza a salivar. Fue lo que ocurrió
cuando un afable joven, llamado camarero, trajo
las croquetas de morcilla, el hojaldre de verduras,
la ensalada vermicelli, el arroz negro y el estupendo
magret de pato, con razón recomendado como especialidad
de la casa.
Si hay que poner peros, y siempre hay que ponerlos,
aunque sólo sea por mera higiene intelectual,
uno echó en falta los manteles. Sí, ya sé que
es un restaurante moderno, pero da un poco de
grima dejar un trozo de pan sobre la superficie
monda y lironda de la mesa. También encontró un
pelín escasas las raciones, sobre todo en comparación
con el precio... y con la calidad, que era buena,
pero tampoco para hacer repicar las campanas.
Eso sí, el ambiente resulta agradable (mucha mesa
para dos, tomen nota), la presentación
del plato inmejorable, conjunción de la inspiración
oriental y mediterránea en la carta, sin ser original,
está lograda, y la decoración consigue arropar
(puntos de luz bien colocados, platos cuadrados
y esos detalles tan in). Así que, como
el balance es positivo, otro día nos pasaremos
por Komodo, la nueva apuesta del presentador
en el mundo de los fogones.
CALIFICACIÓN
Ambiente: *** desenfadado y moderno.
Servicio: ** Amable, pero le falta un punto
de profesionalidad.
Comida: ** Muy bien presentada, y buena,
pero sin pasarse.
Precio medio: 30 euros.
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