Cocinas de la Diversidad

Ociocrítico 31/07/2004

Fórum Universal de las Culturas
Escenario central de la plaza de la Haima
Barcelona


El Com.ilón suele huir como de la peste de cualquier tipo de manifestación gastronómica multitudinaria, bien sea en forma de esas infectas paellas populares (1.500 raciones como mínimo), o las tropomilentas ferias de exaltación del cocido, del pulpo, de los michirones. Es más, el Com.ilón (que como Belcebú, es legión) se muestra muy reluctante ante macroferias como Alimentaria o eventos más reducidos y con vocación de selectos, tales que el Salón del Gourmet. Sin embargo, al Com.ilón, por ejemplo, le fascinan los mercados, las carpetovetónicas y municipales Plazas de Abastos, y las suele visitar allá donde el trabajo, el placer o el mero deambular le lleve. De ahí que, en esta ocasión, la recalada haya sido en el Fórum de Barcelona, el denostado ruidosamente por unos y el disfrutado silenciosamente por otros, macromega acontecimiento cultural de la capital catalana. Y allí topamos con un personaje de gancho mediático como Jordi Estadella (toda una vida de radio y bastantes más de los 15 minutos wahrolianos de fama televisiva a sus espaldas). Vamos, un buen profesional de la comunicación, que, además, es experto en saberes culinarios, dando cada día espectáculo innovador, de los que te hacen mínimamente sonreír, te enseñan cosas y hasta te hacen pensar... Tipo desenfadado, que no confunde distensión con compadreo, y que no va a sentar cátedra. Rara avis en un sector como el gastronómico, donde la práctica va por su lado y la teoría y la crítica van por el otro.

"Yo también me pongo una medalla -ironiza Estadella--, cuando el 26 de septiembre acabe el Forum, habré sido el único que se habrá pasado las 141 jornadas". Y así será. Porque Cocinas de la Diversidad echó a andar con el propio Forum a las 11:30 del 9 de mayo. Se trataba, según la propia organización de la primera vez que se organiza un espectáculo gastronómico de dichas características en el mundo. Según Pep Palau, uno de los directores del programa, "por primera vez en un acontecimiento de estas características, la cocina se tratará como si fuera un espectáculo: escenografía, guión, una pantalla donde se reflejarán los detalles de la actuación o las características de la cultura que se represente". Esto era, por así decirlo, lo pintado (bueno, en honor al arquetipo barcelonés, habrá que decir lo diseñado). El Com.ilón quiso comprobar la distancia que media entre lo diseñado y lo vivo. Los dos últimos días de julio pueden servir para ello. ¿Vamos al Fórum? Pues vamos, que algo nos darán de comer (espero) y charlaremos con el ciudadano que ha hecho posible el milagro de tener lleno total, cada jornada, entre las once y media y las doce y media de la mañana. El boca a oreja ha funcionado. Hoy toca la cocina magrebí. Se alza el telón y la función comienza.

¿Está de acuerdo en que da espectáculo, señor Estadella?


Totalmente. Y, además, hubo, hay y habrá, planteamiento, nudo y desenlace. Bueno, hablando algo más en serio, quiero decir que, desde el primer día, hemos cubierto las previsiones en cuanto al modo de desenvolvernos ante el público, el juez inapelable... En este aspecto, previamente, se ha hecho un gran trabajo de investigación y síntesis y, que está acorde con los valores del Fórum, porque hay tres cosas que no entienden de fronteras, que son la música, la palabra y la cocina.

Usted dice que la única revolución que se ha hecho en España, desde la muerte de Franco, es la gastronómica...

Lo dijo Manuel Vázquez Montalbán, y yo secundo la moción del maestro. Aunque matizo algo más: evoluciones -la mayoría para bien-hubo muchas y las hay en curso. Revoluciones, el darle la vuelta al calcetín, sólo la gastronómica... Las otras siguen pendientes.

¿La gastronomía es la octava de las Bellas Artes?


¡Bufff!... (suspira)... ¿Puede serlo? ¿Debería serlo? Juzguen ustedes. Lo que debe quedar claro es que comer hay que comer todos los días. Y que hay que hacerlo de forma equilibrada, pero también de forma placentera. Y con estas premisas, ¿por qué no unir lo bello a lo útil?. ¿Me deja que me ponga pelín pedante, señor Com.ilón?

Déjole, señor Estadella...

A poco que nos paremos a pensar, en un mundo globalizado -y no me ponga esa cara de oenegé, amigo mío-en el que los occidentales tenemos acceso a cualesquiera productos, en cualquier época del año y a cualquier hora, el mero hecho de llenar la cesta de la compra es en sí una fuente de conocimiento. ¿Arte gastronómica? Bueno, hay gente que va a los grandes restaurantes como quien va a un museo... Creo haberle leído a usted o a un primo suyo, que en esos grandes restaurantes, si las cosas del plato no defraudan las expectativas previas, estamos ante un ejemplo de Arte efímera, como esos montajes artísticos que duran lo que un suspiro -esa es su función-o, por ceñirnos a la diversidad cultural del propio Fórum, la belleza de un mandala tibetano, como el que confeccionaron unos lamas con arenas de colores, como pórtico al Parlamento de las Religiones.

¿Y el arte pobre, en este caso, sería la comida rápida?

Convendría distinguir. Seamos realistas, pidamos lo imposible y, luego, mejoremos lo que hay. Si los productos de comida rápida siguen unas pautas sanitarias correctas, son dietéticamente sensatos, y se elaboran bien, no veo el por qué no hay que consumirlos en un momento determinado. Porque comida rápida, es el bocadillo de maravilloso Jabugo pata negra que te puedes preparar en casa, en un momento determinado. O ese resto frío de tortilla de patata que, una vez puesto entre dos rebanadas de pan (con tomate y aceite, a elegir) te calma la gazuza de media mañana justamente el día que te has metido a limpiar el trastero. Ya hay en España, afortunadamente, ejemplos de comida rápida, algunos de ellos fomentados, estudiados, inspirados por los grandes de la cocina española...

Los dioses del Olimpo culinario bajan a mezclarse con los humildes humanos...

No sea usted perverso... Que sabe tan bien como yo que, a mayor gloria y fama culinarias, más accesibilidad personal del chef. ¿Le tengo que recordar, a título de ejemplo, la bonhomía de Juan Mari Arzak?

La primera vez que vi a Arzak, le saludé rodilla en tierra y besando su mano... Y cuando me presentaron a Ferran Adriá, como un fan cualquiera, exigí que me sacaran una foto con él... Usted, señor Estadella, ya los ha tenido a todos bajo su férula, ¿verdad?...


Digamos, amigo mío, que me han honrado con su presencia. Del 21 al 23 de mayo pasó por este sitio la mayoría de las estrellas de los fogones de Barcelona: Adrià, Ruscalleda, Puig, Santamaría... La Barcelonian Way of Cooking. Algo que, por cierto, usted y otros muchos se perdieron.

¿Y qué más me he perdido?

Un montón de cosas... Hasta agosto (la entrevista se celebra en dos asaltos, los días 29 y 30 de julio), hemos jugado con el arroz, con el pan, con la fruta -hicimos la mayor cesta del mundo, y sin particular ánimo de batir un récord Guinness--; hemos hablado de la cocina para niños, nos hemos enfrentado a las cocinas de India y Pakistán; hemos tratado de las técnicas de conservación de pescado (desde los escabeches hasta las latas, salazones y ahumados); el bacalao, las caras y los colores del pan; los productos lácteos, los del mar, las carnes rojas; las cocinas del África negra; los platos clásicos barceloneses... A lo largo de los 141 días previstos, son 40 los grandes ejes temáticos programados...

¿Y qué nos falta hasta el 26 de septiembre?

Rematamos el tema culinario magrebí, y vamos con las mil y una pastas, para enlazar con el cerdo, Su Majestad el Cerdo, rico de los pies a la cabeza. Y más cosas en agosto: queso al plato, los picantes, los helados; las legumbres, alimentos ricos en los países más pobres; la cocina tibetana, para finalizar el mes con la cocina de calle en el Mediterráneo. Para el mes de septiembre vamos a tener, con preferencia, una mayor presencia de cocineros, ya que son tres los bloques destinados a la cocina de la diversidad, más un cuarto que incide en la cocina creativa a precios asequibles. Y como productos: el cacao, la patata, los dulces árabes y los pescados crudos. Y, una mención digamos que diferenciada, del 13 al 15 de septiembre próximo, la cocina de las abuelas de Sils (Girona), la cocina doméstica de toda la vida, al modo catalán.

Vamos terminando... ¿Lo mejor de su trabajo?

Si digo que el trabajo en sí, ganaré fama de soso... Pero ha sido y lo seguirá siendo el público. Las relaciones de complicidad que estableces con él. Con los cocineros se da por sentada, conoces a la mayoría, hablas previamente... El público diario, por lo general, es nuevo... Tienes como un libro en blanco cuyas páginas hay que escribir...

¿Lo peor?

Dejando de lado alguna circunstancia meteorológica y el calor, pues nada en particular. Es más, lo digo con sincero orgullo, trabajo en lo que gusta y, además, me pagan...

¿Y del Fórum qué...?

Me lo temía, usted, también... Pues oiga, buen hombre, que lo he repetido cada vez que me lo han preguntado... Nunca en mi ciudad se han visto tantos espectáculos, de tanta calidad y en tan poco tiempo. Sé que los foroescépticos aducirán que las entradas son caras y que no se cumplirán las previsiones iniciales de cinco millones de visitantes. Pero niego la mayor: la rentabilidad del Fórum, diálogos aparte, que esos sí que han sido interesantísimos y para amplias minorías, es otra. Esta ciudad, Barcelona, la mía, tenía un maldito reto urbanístico: el completar su fachada marítima. La mayor parte de las obras del Fórum son puramente utilitarias. De una forma u otra, había que hacerlas. Si, además, unimos lo útil -las obras-con lo bello -el Fórum--, no veo el motivo para cargarse el invento, que es temporal, con imperfecciones y, en algunos aspectos, manifiestamente mejorable. No tengo por qué esconderlo. Trabajo en el Fórum, vengo a diario. No trabajaría en él y, sino a diario, vendría con mucha frecuencia. Llámenle cuestión de sensibilidad. Llámenle, si lo prefieren, militancia barcelonesista. Llámenle curiosidad más allá de los documentales de la BBC. El Fórum es una ventana, puede que muy pequeña, al mundo en el que vivo. Déjenme que me asome a través de ella... ¿Y ahora, qué, señor Com.ilón? ¿Hace un cuscús?

Hace, don Jordi...

CALIFICACIÓN

Nunca se ha visto en tal el Com.ilón de guardia. Se ha tomado un par de tapitas, como el público asistente a las dos sesiones que asistió, acompañadas por sendas copas de cava. Y hay que calificar con los parámetros de rigor. Sea el lector comprensivo y el calificador riguroso.

Ahí queda eso.

Ambiente: ** Apta para fanáticos del disseny en los espacios públicos. No es, en cambio el horror de otros pretenciosos eventos similares. O sea, puede pasar.
Servicio: *** Competente, amable y divertido. Estadella es un excelente maître.
Comida: *** La que me tocó en suerte, muy buena, sin mayores pretensiones que las de la degustación, que es de lo que se trataba.
Precio medio: Una vez pagada la entrada, gratis total.