Huesca, esa sorpresa inesperada

Ociocrítico 23/01/2005

Lillas Pastia, tel. 974211691, rest-lillas@terra.es
Las Torres, tel.974228213, lastorres@lastorres-restaurante.com


Hay quien va a almorzar y hasta a cenar, cuando el tiempo lo permite, a Huesca desde Zaragoza. Tal es la fama que algunas instalaciones restauradoras oscenses han cosechado. El Comilón, aprovechando un desplazamiento profesional a Huesca, ha puesto a prueba los dos restaurantes que llegaron a gozar de una estrella Michelín y que se recomiendan en la mayor parte de las guías. Y, la verdad, los dos le han gustado, aunque en diferentes medidas y reconociendo que existe la posibilidad de días y platos irregulares.

Lillas Pastia es el nombre del tabernero de la ópera 'Carmen'. En Huesca, está enclavado en la antigua biblioteca del Círculo oscense, uno de los endificios más emblemáticos de una ciudad que casi carece de ellos. Su decoración es la de hace un siglo y su servicio, lamentablemente, no: demasiada camarera inexperta y un 'maitre' excesivamente distante, al que conocíamos de otros años. Pero la cocina de Carmelo Bosque sigue siendo imaginativa, capaz de mezclar sabores insólitos para bien. Una degustación de platos a base de trufa, la crema de toupinambou y un rape asado con setas, amén de unos postres realmente fuera de lo común, bastan para tranquilizar los ánimos en esta ciudad sosegada, donde, por lo demás, la zona de copas está enclavada a escasos metros del Lillas.

Tampoco anda lejos Las Torres, regentado por los hermanos Abadía. Con decoración algo recargada, el servicio algo más amable que en el Lillas, la cocina es, acaso, la primera en la ciudad. Los pescados, traídos directamente del Cantábrico, superan una mezcla más que audaz de sabores --algún reparo se podría poner a la crema de arroz que acompaña un buen rape--. Las carnes, tratadas en distintos modos de sabiduría, quedan quizá algo atrás. Una amplísima carta de vinos, donde, por supuesto, priman los somontanos, completa la elección. Los precios, en ambos casos, quedan algo por debajo de los cincuenta euros, incluído el pacharán invitación de la casa. Las Torres tiene también otro establecimiento, más masificado, junto a la estación de autobuses.

A una treintena de kilómetros, en Esquedas, la Venta del Sotón, cerca del espléndido castillo románico de Loarre, ofrece también perspectivas gastronómicas muy interesantes. abstenerse de ir si no se comprueba que no están de vacaciones, cosa ilógica en estos tiempos de esquí. Es una antigua venta transformada en restorán de lujo y enclavada en una preciosa zona. Recomendable visitar en primavera, máxime para senderistas. Precios altos para la región.



CALIFICACIÓN

Lillias-Pastia
: Ambiente, 8. Servicio, 7, comida 8. Calidad-precio, 8.
Las Torres: Ambiente, 8. Servicio, 8. Comida, 7. Calidad-precio, 8.