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Por
la ruta del Ribera del Duero
Ociocrítico 27/03/2005
En
otras ocasiones, este Comilom.com se ha
ocupado de la ruta del Ribera del Duero, sin duda
una de las más interesantes gastronómicamente
de las muchas y muy fértiles que nos ofrece el
territorio español. Esta vez, el Comilom.com se
detuvo en Valladolid, tierra de procesiones en
Semana Santa, de clima riguroso, de industrias
pujantes y de lechazo y buen vino, como rezan
las leyendas. Y vive Dios que en rincones como
Panero, Cervantes (hoy algo desmejorado, pero
siempre a punto), El Figón, El Yugo, Fátima (es
el más recomendado por la guía Campsa; yo no me
atrevería a tanto), La Criolla, La Goya, María,
el viajero se solaza y sale bien preparado para
otras aventuras. En esta ocasión, este Comilom
recaló en Miguel Angel, el ya veterano restaurante
cercano (como Panero y otros) a la plaza de Zorrilla,
en el corazón de la ciudad.
Debe el viajero reconocer su sorpresa, pues hacía
algunos años que no visitaba el lugar. Miguel
Angel, 'lui même', en la sala, y Antonio
Domínguez y José Urueña, veteranos
en la cocina, siguen ofreciendo una carta honrada,
no demasiado cara, y una bodega muy apetecible,
no solamente en riberas del duero. Sabido es que
Miguel Angel presume de su stock en pescados y
mariscos, y confesar debemos que la cosa, aunque
no tan variada como en la carta se dice, no está
nada mal: tomamos unas gambas de Huelva que ni
en Huelva, dicha sea la verdad. Y, en cuanto a
los pescados, aquí, en el corazón de la vieja
Castilla, saben su oficio: llegan a punto y en
sazón. El lechazo, tan tradicional, hay que pedirlo
de encargo. Los postres, demasiado convencionales:
les falta cariño. Un arroz a banda que nos sacó
Miguel Angel, notable, casi valenciano.
CALIFICACIÓN
Ambiente, 7 (el de siempre, con las maderas
de siempre)
Servicio, 8 (MIguel Angel sabe lo que se
trae entre manos)
Comida, 7 (seguimos prefiriendo el Panero,
pero Miguel Angel sigue siendo una buena alternativa).
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