| A
tomar la calle (54)
Calle 54, restaurante y club. Paseo de La Habana,
3, Madrid
Calle 54 era, más bien, un sitio de citas para ver a gente guapa y famosa,
como, qué sé yo, Víctor Manuel y Ana Belén, o Javier Mariscal,
o Andrés Vicente Gómez y señora (Concha García Campoy). Un club
más o menos progre, de luces confundidas y oscuridades confirmadas. Hasta que
llegó Paradis. Hace unos días, este Com.ilón cayó por allí, se sentó
a almorzar y... comprobó que nada era ya, afortunadamente, lo mismo. No porque
en la mesa vecina estuviese Iñaki Urdangarín, que no es buen reclamo gastronómico,
no. Sino porque comprobé que se ha instalado una sinfonía de sabores, comenzando
por los extraños aperitivos (una teja de pipas de girasol notable, por ejemplo),
que hacen de Calle 54 un lugar por fin atractivo para ir a almorzar y cenar en
un lugar emblemático de Madrid y no muy sobrado de buenos restaurantes.
Así que c/54, creado por un grupito de amigos del cine y la cosa, cumple ahora
dos años absolutamente reconvertido hacia la buena mesa. Un profesional equipo
de cocina, de la mano de José Carlos González, que es el director de gastronomía
del grupo Paradís, propone, dicen los folletos de propaganda, una cocina mediterránea,
pero, digo yo, con toques muy personales: gazpacho verde con manzana y carabinero;
rape en pan de ñoras, hamburguesa de magret... y postres verdaderamente curiosos,
como el tocino de cielo con mandarina y bartolillo de piñones. La carta de vinos,
sin duda, ha mejorado, de la mano del sumiller Antonio Roales. Hay también
un bistró informal, para los que tienen prisa --no se quieren deshacer de la clientela
'barata'--, y el club por la noche.
Demasiados
ambientes, a mi entender de gastrónomo chapado a la antigua. Pero qué duda cabe
de que, al menos, la gastronomía se ha recuperado, de la mano de un grupo en alza
como Paradís, que ya cuenta en Madrid con tres restaurantes... y medio, porque
para eventos especiales está en el palacete de los duques de Pastrana.
CALIFICACIÓN
Ambiente: 7 (demasiada mezcla, todavía. Pero
está cómodo, las mesas espaciadas y en buena zona de Madrid). Servicio:
7'5 (bien atendido, aunque aún persisten algunos viejos resabios: mejorará) Comida:
8 (algunos logros en sabores arriesgados justifican este notable alto).
|