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¡Anda con Zaranda!
20/05/2006
Ociocrítico (Madrid)
Quienes sigan la estela del Comilon.com, ya sea en su versión madrileña, en la gallega, la catalana, la vasca o la andaluza --y no, no son la misma persona, sino cinco, y bastante bien avenidas, por cierto--, comprobarán que huye del elogio al restaurante de superlujo, cinco estrellas y doscientos euros por comida. El Comilon estuvo en el que dicen que es el mejor del mundo, allá con los adrianes, y ha de reconocer que la cosa le gustó lo justo. El, lo que busca es el local familiar, donde se cuida al parroquiano sin aspavientos excesivos, pero con calidad, imaginación, cordialidad y buen hacer.
Zarabanda, que no hace al fin y al cabo tanto tiempo que empezó su recorrido, es uno de esos restaurantes pequeños, sin excesivas pretensiones, en los que un matrimonio, o una pareja, constituye la base de su éxito. Alguna vez este Comilon ha traído aquí el ejemplo de la Tabernita de Enfrente, en la madrileña calle de la Ballesta. El de Zarabanda, con características diferentes, podría, no obstante, ser un caso semejante. Un restaurador joven, Fernando P.Arellano, ayudado en la sala por su mujer, destila imaginación --no, de él no puede decirse que sea precisamente un relaciones públicas-- y buen gusto galopando sobre una carta más bien corta, en la que todos los platos que hemos podido probar merecen una nota alta.
Hay un menú de temporada, en el que hay que destacar un velouté de espàrragos verdes con huevo de corral y un bacalao confitado con callos (palabra: maridan, como dicen ahora los cursis). Hay un menú Zaranda en el que destacan unas vieiras salteadas con manzana verde (también, también maridan), un risotto de espárragos verdes y colmenillas y un carpaccio de ternera con trufa de verano (qué difícil emplear bien la trufa). O el tríptico de atún rojo, o la coca con torta del Casar...Claro que son creaciones originales, sin querer destacar conceptos clásicos en carnes o pescados: Fernando Arellano hace lo que sabe y lo que le gusta y eso, claro, no da para venir todos los días a Zarabanda, pero sí merece una visita de cuando en cuando.
Una mini-carta de postres en la que destaca una sopa fría de zanahoria y una ópera de pistacho y mandarina, y una selección bastante exótica de tés y cafés completan la oferta. Un menú Zaranda, sin vino, puede salir por 45 euros.
Calificación:
Ambiente, 6 (local pequeño, decoración más bien minimalista y fría). Servicio, 8 (siempre que se quiera departir con el chef, claro). Comida, 8 (siempre que no se ponga usted clásico, desde luego).
Por cierto: Zarabanda significa "cedazo rectangular con fondo de red de tomiza, que se emplea en los lagares para separar los escobajos de la casca". Palabra de honor.
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