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A pedir de boca
Com.ilón 13/07/2006
Le Café
Calle Recoletos, 13 bis. 28001 Madrid
Tel. 91 781 15 86
El que quiera comer en Madrid tiene un amplio abanico de opciones, ora sea por precio, ora por calidad, ora por especialidades. La geografía urbana de la capital del Reino, no obstante, puede llegar a favorecer la concentración. Es decir, que se puede pasar del Cielo al Infierno gastronómico, con escala en el Purgatorio, en apenas doscientos metros de vía pública. Y así sucede en la calle que nos ocupa, la de Recoletos, que, en su breve recorrido desde el paseo del mismo nombre hasta Serrano cuenta una docena de restaurantes de diferentes especialidades: vasca, árabe, india, japonesa y española.
El com.ilón itinerante de guardia, aprovechando su visita ad limina , acudió a los bajos del edificio en el que se ubica la nueva sede de Diariocrítico. Había que comer. El calor apretaba y el magro presupuesto personal no daba para grandes banquetes de a 60 euros el sólido, más los líquidos y el correspondiente IVA. Y, por descontado, que la opción elegida durante tres días fue de notable alto y de no excesivo coste económico, aunque de una apreciable relación calidad-precio.
Le Café anda por lo que podría ser un bistrot al carpetovetónico modo. La prueba de ellos está en su decoración, basada en las manchetas de periódicos punteros en la historia del periodismo mundial, opta por muebles de diseño funcional, aunque reducidos de tamaño, iluminación entre discreta y exigua (especialmente en la sala interior y el reservado anexo) y un ambiente desenfadado. Visto así, el montaje haría albergar ciertas prevenciones sobre la calidad de los piensos y los riegos. Falsa alarma. Lo que aterriza en los platos, en cantidades medidas, merece una seria consideración.
Comenzando por el menú diario del mediodía, que abre un abanico de media docena de opciones por plato, y otros tantos postres, que rotan a lo largo de la semana. Y cosa curiosa, en las opciones se incluye, habitualmente, pescado. Por algo menos de 15 euros, uno se nutre adecuadamente y hasta obtiene gratificaciones palatiales.
Pero es en la carta (corta, sí, pero muy sugerente) donde el com.ilón y su invitado pudieron disfrutar. El festín fue de pescados y verduritas de temporada. Y ahí, en la cocina de Le Café, es donde se supera con notable alto la prueba. Una tempura de langostinos y espárragos trigueros, con un rebozado etéreo... Una crema fría de verduras... Y luego, un bacalao confitado, de láminas nacaradas, con su melosidad intacta y unos lomos de atún rojo a la parrilla (el com.ilón es partidario de que el plato llegue caliente, pero que el pez nade) con guarnición de setas caramelizadas, más un aderezo de salsa de soja. Acierto total de la cocina. El atún sabía a atún y la guarnición realzaba su sabor. Los postres, a similar altura. Una crema catalana (digo crema catalana, que tiene un grado de viscosidad intermedio entre las natillas –mucho más líquidas—y la crema pastelera, que es siempre mucho más densa) y un crujiente de avellana muy equilibrado. ¿Resultado? A pedir de boca.
Capítulo aparte, y con connotaciones nada satisfactorias, merece la bodega. La selección es corta y exigua. Tres blancos y media docena de tintos. El blanco de la casa es de Rueda, mientras que su tinto es un óptimo Ribera de Duero que no resulta gravoso para el bolsillo del cliente. Ambos fueron elegidos en la comida.
El pan es bueno y el café normalito, aunque, además, existe un buen surtido de tés. No ocurre lo mismo con la cerveza. En La Café, como en muchísimos otros establecimientos españoles, se han vuelto monomarca. La opción está en presión o botella. Sin más.
Le Café abre temprano y da desayunos: pastas, zumos, cafés, infusiones y, también, montaditos. A tener en consideración –es todo un acierto—el de jamón serrano con salmorejo.
La cocina cierra a las 15:30 en el turno de comidas, y a las 23:30 en el de las cenas. Por la tarde, Le Café (que cierra los domingos) sirve copas.
CALIFICACIÓN
Ambiente: ** (especialmente si uno es fan del desenfado conceptual).
Servicio: ** (ellas y ellos, jóvenes, guapos, pelín despistadillos, pero le ponen voluntad)
Comida: **
Precios: Coste promediado: 35 euros. Menú degustación al mediodía de 15 euros. Este último incluye bebida (agua, copa de vino o de cerveza) y café.
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