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muy larrrgo, muy estrecho, en el Casino de Madrid
01/08/2006
Comilon.com
La terraza del Casino, Alcalá, 15, Madrid. Reservas:
915218700
Los que somos de provincias --y este Comilon suplente
lo es-- vamos a Madrid a probar lo último, lo
más chic. Aunque a veces no sea lo mejor.
Desde luego, el ambiente de una noche de verano
desde la terraza del casino de Madrid (el del
centro de la ciudad, no ese horror de Torrelodones)
sí es lo mejor. Una de las mejores terrazas en
alto de la ciudad, desde la que se divisa ese
Madrid señorial que alcanza hasta la Puerta del
Sol y que ahora, merced a las aventuras urbanísticas
de Gallardón, está intransitable.
Pero a lo que íbamos: reservar una mesa en el
Casino terraza en esta época, una aventura que
debe iniciarse con tiempo (en agosto, el restaurante
está cerrado). Luego viene la dictadura de los
chicos de Roncero (y, en el fondo, de los
chicos de Ferrán Adriá): hay que someterse
a un menú fijo, que cuesta la friolera de 110
euros por cabeza, más el vino y más el IVA (7
por ciento). Una dictadura ejercida de manera
muy amable por el personal de la casa, eso sí,
que se empeña en explicarte plato a plato todo
el menú, incluyendo cosas que deberían ser sabidas,
como por ejemplo en qué consiste el chop suey.
Transcribimos y comentamos el menú degustación
que propone el chef Paco Roncero:
*Cocktail, Caipirinha nitro (bebida sólida, lo
que no deja de ser una primera contradicción)
*Snacks (palmera de parmesano, piruleta de alga
nori, cortezas de cerdo garrapiñada con miel,
chips de morcilla de arroz frita (pero sin morcilla),
nube de palomita (como el algodón dulce de las
ferias), niguiri de navajas, corte de foie gras
con pan de especias.
Luego, una vez que nos hemos divertido y nos han
traído a escoger los varios tipos de panes (esto
se está poniendo muy de moda según de qué chef
se trate: pan de bacon, de nueces, de olivas,
de naranja, de...), vienen las tapas:
*Tapas: caviar de melón con pasión y menta (prefiero
el caviar de esturión, la verdad. Y eso que hay
que ver el cuento que le echan a la preparación
de este falsísimo caviar), ajoblanco nitro, anguila
ahumada con ravioli de piña a los anisados, tagliatelli
de consomé a la carbonara (esto, buenísimo, la
verdad).
*Platos: chop-suey de almejas, pez de San Pedro
con plátano y piquillo, jarrete de termera con
puré de patata al aceite de oliva (todo bien,
pero no como para dar gritos).
*Postres: granizado de chocolate blanco con mango
y oliva negra, estofado de pera con mousse de
chocolate y regaliz (bien, sin más).
El conjunto, concluído con "pequeñas locuras"
(peta colas de chocolate, piruleta de caramelo
balsámico, roca-soda de lima...), resulta divertido,
atractivo, original. Pero no deriva en una gran
cena; al menos, las hemos disfrutado mucho mejores.
El marco, eso sí, incomparable dentro de los marcos
urbanos. Haga como los de provincias en julio
y septiembre: dése una vuelta por ahí, sorprenda
agradablemente a su pareja a algún amigo/a y déjese
casi tres cientos de euros en la aventura. Si
hay luna llena, mejor.
Calificación:
-Ambiente ****: inmejorable en una terraza urbana
situada entre los más bonitos edificios del Madrid
clásico.
-Servicio ***: muy atento, pero considera al cliente
como un palurdo que no sabe nada.
-Comida ***: tanta innovación, tanto jugueteo,
va en detrimento de lo que debe de ser una cena
memorable en lo gastronómico, no en lo químico
ni en lo pirotécnico.
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el anterior Com.ilon>>
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