Cabecera
   

Untitled Document





Rosa Regàs, El Valor de la Protesta

Díaz de Mendoza

Sin que la España de Felipe González nos pareciera un paraíso, tanto por las carencias que no cubrió como por las que no quiso cubrir y por las que se pasó al cubrirlas, era, para muchos, un país mucho más aseadito que el que nos han dejado el PP y Aznar, el colocador de libros de Ana Botella... Son datos que encontrarán los lectores en el libro de Rosa Regás El valor de la protesta, editado por el periodista Ignacio Fontes y que acaba de publicar Icaria Editorial, de Barcelona.

Desde un compromiso militante, Rosa Regás, flamante directora general de la Biblioteca Nacional, desmiente en su libro -una recopilación de sus mejores artículos- la machacona propaganda del España va bien con la que nos ha abrumado el aznarato.

La escritora cita, por ejemplo, que en 1996, el PSOE dejó a España en el meritorio 10º lugar del mundo según el Índice de Desarrollo Humano, que elabora el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y que contemplan economía con educación, salud, nivel de vida y longevidad...; seis años después, en 2002, habíamos descendido once puestos, hasta el número 21...

Y en contra de la cacareada bajada de impuestos, Regás da fe de que la OCDE certificó que la presión recaudatoria aumentó 3 puntos en España bajo los gobiernos del PP. Eso sí, los impuestos indirectos, los que financiaron la estabilidad económica de la dictadura de Franco, han permitido que las rentas altas hayan pasado de cotizar por un tipo máximo del 56% al 40% por ciento. Y un último dato devastador para la propaganda del PP: en 1996 España ocupaba el 9º lugar de la UE en gasto social; seis años después, el PP nos había colocado en el puesto número 15º...

En definitiva, el lector es llevado de forma muy consciente a un grave dilema: entre esa España cenicienta que, según Regás-Fontes, nos ha dejado la segunda legislatura de gobierno del PP y la "España alegre y faldicorta" de sus primos -sus Primos de Rivera-, cabe un país otra vez creativo, solidario, igualitario, con espíritu de justicia... Al lema de ATTAC, Otro mundo es posible, el dúo Regás-Fontes añaden que también otra España es posible.

Y es en esos contrastes donde se incardina el trabajo periodístico de Rosa Regàs. Los lectores que no la conozcan sino por sus novelas deben leer este libro para intimar con el pensamiento ciudadano de una mujer que, desde el relativo anonimato como brillante editora en el franquismo y en la transición a reconocida escritora en la democracia, nada de lo humano, de lo no humano, de lo físico y de lo metafísico de este país, del mundo y de la vida, nunca le ha sido ni le es ajeno.

Este volumen, El valor de la protesta. El compromiso con la vida, es el cuarto que recoge las intervenciones de Rosa Regás en los medios de comunicación, tras Canciones de amor y de batalla, de 1995, Más canciones, de 1998, y los comentarios radiofónicos en Ona Catalana Per un món millor (de 2002).

Este nuevo trabajo obra de Rosa Regás se encardina en las llamadas columnas polémicas, que no dudan en tomar postura beligerante sobre la realidad de cada día. Para la selección, preparación, puntualización e, incluso, para disentir de los artículos de Rosa, estaba la labor de Ignacio Fontes, todo ello con absoluta libertad, tanto por parte de la autora como de la editora, Anna Monjó.

En "Por qué escribo", uno de los artículos de sus Notas autobiográficas, George Orwell dice que al escritor lo impulsan cuatro motivos: el egoísmo agudo de parecer listo y ser por ello admirado y recordado...; el entusiasmo estético por la percepción de la belleza, el placer del impacto de un sonido sobre otro...; la obediencia al supuesto mandato histórico de ver las cosas como son y transmitirlo a la posteridad y, en fin y sobre todo, por lo que aquí nos interesa, el propósito político, que define como "el deseo de empujar al mundo en cierta dirección y de alterar la idea que tienen los demás sobre la clase de sociedad que deberían esforzarse en conseguir".

Pues igual que, dice Orwell, "Ningún libro que esté por encima del nivel de una guía de ferrocarriles está completamente libre de consideraciones estéticas, pues incluso un panfletario o un autor de libros de texto emplea palabras y mima frases que le atraen por razones no utilitarias, y se le da importancia a la tipografía, la anchura de los márgenes, etcétera", el escritor británico añade que tampoco "ningún libro está libre de matiz político; la opinión de que el arte no debe tener nada que ver con la política, ya es una actitud política". El autor de Homenaje a Cataluña, concluye: "He querido convertir los escritos políticos en un arte. Mi punto de arranque siempre es de partidismo contra la injusticia. Escribo porque hay alguna mentira que quiero dejar al descubierto, algún hecho sobre el que deseo llamar la atención. Y mi preocupación inicial es lograr que me oigan. Pero no podría realizar la tarea de escribir (...) si no fuera también una experiencia estética".

No hay mejor parangón, tanto en la actitud política como en la literaria, para describir los textos periodísticos de Rosa, de los que habrá que añadir que están escritos en un estilo directo, tan atractivo en su sencillez como lo es el rico e imaginativo castellano de sus novelas.

En El valor de la protesta, Rosa Regás aborda un importante capítulo social -además del ya referido sobre el aznarato- que podríamos titular Otro hombre es posible, y que se refiere no sólo al hombre genérico, sino al hombre como género.

Es especialmente significativo un concepto que Rosa Regás repite en muchas de sus intervenciones públicas: "Siempre pienso en lo triste que debe ser para un hombre machista vivir en un mundo en el que sólo él puede solucionar todos los problemas, en el que, naturalmente, no puede reír casi nunca porque tiene que estar pendiente de que todo funcione de maravilla y en el que, por supuesto, tampoco puede llorar ni tratar a la mujer de tú a tú (...) un hombre machista no puede llorar. Eso es muy duro. Un hombre machista, a la mujer con la que comparte su vida, no puede tratarla de igual. Eso también es muy duro", dice.

Lo que Regás ha tratado, en definitiva, de decir es que una mayor sensibilización del hombre hacia su propia debilidad no sólo redundaría en una mayor felicidad personal y en una relación más digna con la mujer, sino que también redundaría en una sociedad, un país, un mundo mejor.

 

Untitled Document
Untitled Document