El casi definitivo sobre el 11-M

Fernando JÁUREGUI

El de Casimiro García-Abadillo es, si no he contado mal, el decimocuarto libro que se escribe sobre el 11-M. La mayor parte, a cargo de periodistas que redactaron sus folios de urgencia impresionados por la magnitud de la tragedia y de la noticia, así como por el cambio de era que se avizoraba con la llegada del PSOE al poder.

Título:
11-M. La venganza
Autor:
Casimiro García-Abadillo

Editorial: La Esfera

García-Abadillo ha preferido esperar. Y el resultado es un tomo de investigación riguroso, lleno de datos a veces hasta lo prolijo, y que abre una vía de investigación inédita, aunque ciertamente no insospechada: ¿tuvieron algo que ver los servicios secretos de Marruecos? Una pregunta inquietante para la que no hay una respuesta negativa contundente. De hecho, seis meses después de aquella terrible matanza, hay muchas dudas sobre la autoría última de aquel crimen masivo.

Este libro de García-Abadillo, editado con lujo de fotografías -alguna, inédita- y con muchas páginas dedicadas a recopilar documentación, es, acaso, un primer intento serio de respuesta. De momento, nos cabe solamente dar cuenta de la aparición de este volumen, que recibirá una crítica pormenorizada. Lo que me interesa aquí y ahora es resaltar el hecho de que, una vez más, los medios han ido más allá de la instrucción sumarial (hasta donde se conoce) y mucho más allá de los resultados de una comisión parlamentaria que ha bordeado el bochorno; y menos mal que los grupos mayoritarios, PSOE y PP, abandonaron finalmente su pretensión de dar carpetazo a las sesiones, dar a conocer rápidamente unas conclusiones apresuradas y hala, a correr.

¿Trata García-Abadillo, como algunos le han achacado, de defender al anterior Gobierno en estos tiempos de zozobra para Aznar, Acebes y demás? No lo creo. De la lectura del libro, a veces amenizada con diálogos más o menos 'recreados', no se deduce sino una pretensión de objetividad y un afan por el dato. Me atrevo a pronosticar que otros autores seguirán el camino marcado por Casimiro, porque, desde luego, este libro, imprescindible, no es aún definitivo: no puede serlo. Hay demasiado mar de fondo tras los casi doscientos muertos generados por un atentado terrorista cometido por unos desalmados... Sí pero ¿qué desalmados? Porque los autores materiales están descubiertos, capturados o muertos, pero no así la mano que mece la cuna.