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Los quiebros de la memoria
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Emilio LAHERA
Estamos ya en los idus de marzo, con la loca
primavera desperezándose del invierno de ayer
mismo, y los libros salen de las editoriales como
las flores de los cerezos, los primeros en mostrar
sus brotes cada año. Y como cada año, la Guerra
Civil española y los personajes que la hicieron,
la vivieron y la ganaron o la perdieron, asalta
los escaparates de las librerías. Traemos aquí
dos, aún calientes tras el paso por la imprenta.
Una muy buena biografía, Federica Montseny.
La Indomable, de Susanna Tavera, editada por Temas
de Hoy; y un militante ensayo de homenaje a la
causa republicana, Las falacias de la Guerra
Civil, de Carlos Blanco Escolá, publicado
por Planeta. Para ejercitar la memoria, eso tan
evanescente como el humo de uno de esos cigarrillos
rubios que fumamos todavía los delincuentes.
Título:
Federica Montseny. La indomable
Autor: Susanna Tavera
Editorial: Temas de Hoy
Precio: 22 euros
No cabe duda de que Federica Montseny
es un personaje importante en la historia de la
España del siglo XX; referente ineludible en diversos
asuntos; modelo ejemplar para innumerables mujeres
de la época; y además, el personaje Montseny posee
una cualidad raramente conseguida porque no depende
de uno mismo sino de los otros: es históricamente
respetada, bien que en diferentes grados. Algo
debió tener esa mujer menuda, decidida, poco agraciada
pero enormemente comunicativa, culta y con gran
capacidad de liderazgo, honesta hasta extremos
que hoy pueden parecer anacrónicos cuando no estúpidos.
Ministra de Sanidad y Asistencia Social con la
Segunda República Española, fue la primera mujer
que ocupó una cartera ministerial en nuestro país,
saltándose con ello un principio fundamental del
anarquismo como es el de no participar en la política
desde las instituciones estatales o desde los
partidos políticos, algo que algunos han considerado
una "mancha" en su biografía, larga biografía
que se prolongó hasta los 89 años.
Varias son las que sobre ella se han publicado
al correr del tiempo; la misma Federica Montseny
escribió -ya cumplidos los ochenta años-una especie
de memorias cuya primera parte tituló "Mis
primeros cuarenta años"; la segunda parte
no encontró tiempo suficiente porque la muerte
cumplió su cita en 1994. Ahora, coincidiendo con
el centenario de su nacimiento, nos llega ésta
surgida de la pluma y el conocimiento de Susanna
Tavera, doctora en Historia Contemporánea,
una mujer que conoce bien el anarquismo y cuyas
obras se han centrado en ese tema y en el de las
mujeres, a veces colaborando con la irlandesa
Mary Nash, catedrática de Historia Contemporánea
en la Universidad de Barcelona de la que nos vienen
a la memoria interesantes trabajos como "Rojas:
las mujeres republicanas en la Guerra Civil"
o "Mujeres en el mundo". Tavera y Nash
publicaron juntas "Experiencias desiguales".
Todo ello quiere decir que la autora de este libro
sobre la Montseny sabe de qué habla, posee conocimientos
no sólo para escribir sobre ella sino también
sobre el contexto histórico en el que se desarrolló
la vida de la líder anarquista.
Porque eso es lo que hace Susanna Tavera, como
no podía ser de otro modo salvo que se quiera
caer en el panfleto jaculatorio y panegírico,
lo que no respondería a la forma de trabajar de
la autora, siempre concienzuda, meticulosa y bien
documentada. En 350 páginas, con una escritura
ágil y bien estructurada, la autora ofrece un
interesante relato de la historia de España del
siglo XX con Federica Montseny como protagonista;
desde sus primeros años en esa singular familia
compuesta por sus padres Joan Montseny,
más conocido como Federico Urales y Soledad
Gustavo, librepensadores ambos y maestros
de profesión, hasta sus años de la República,
la Guerra Civil y el exilio en Francia, con su
marido Germinal Esgleas, para continuar
con su vuelta a España en plena transición y su
muerte en Toulouse. Como afirma la autora, Éste
es un libro articulado cronológicamente en tres
etapas sucesivas, correspondientes a los años
1905-1930, 1931-1936 y, finalmente, 1939-1994,
cada una de ellas identificada mediante otras
tantas imágenes -la de "vestal", "titán femenino"
y "Marianne revolucionaria"- que en los dos primeros
casos se deben a la pluma de Federica y no así
en el tercero.
Sobre las pretensiones del libro, la Tavera hace
gala de mesura e incluso de excesiva modestia:
A medio camino entre la desmitificación y la
voluntad de incorporar a su experiencia la interpretación
de situaciones políticas y movimientos coetáneos,
he pretendido devolverle a la vida de Federica
Montseny un formato plausible, siempre desde una
visión desapasionada, no ideológica, y, por tanto,
lo más objetiva posible, si ello puede siquiera
plantearse. Puede que así haya conseguido que
encuentre el lector a una mujer de "carne y hueso";
que no dejaba "indiferente" a nadie que pudiera
haberla conocido; que logró un equilibrio muy
personal entre los aspectos públicos y privados
de una vida que estuvo marcada por el contraste
respecto a los modelos tradicionales que eran
los que predominaban entre las mujeres de su generación.
En nuestra opinión lo ha conseguido: es un trabajo
muy completo sobre el objeto estudiado; y no sólo
eso; Susanna Tavera aporta luces sobre todo el
período del exilio de Federica Montseny y una
justa y pormenorizada referencia a la ingente
cantidad de trabajos escritos de todo tipo que
la dirigente anarquista publicó desde muy temprana
edad en forma de artículos, textos políticos y
sociales, conferencias, discursos, prólogos, epílogos
y novelas cortas y largas. Por otra parte, patentizando
su honestidad, presenta las paradojas y las contradicciones
del personaje en su evolución política y social
y su lucidez hasta los últimos años; así, ya al
final del libro, escribe: Las esperanzas depositadas
en el renacimiento confederal no se cumplieron.
La sociedad española había cambiado radicalmente
durante el franquismo y ella pudo percibir claramente
que la eclosión de 1976-1977 no tuvo continuidad
(...) Federica comentaría luego, años después,
convencimientos estratégicos que eran idénticos
a los que había argumentado en los años de la
Guerra Civil española y, fiel a ellos, a pesar
de los años transcurridos, manifestaría en 1991
que los cambios experimentados por la sociedad
española la habían decepcionado: "No encontré
el pueblo que había dejado, el franquismo lo había
matado (...)y, como para hacer la revolución es
necesario el pueblo, hay que formarlo". Un
mes de enero, tres años después, Federica Montseny
dejó este mundo en el que tanta actividad había
desarrollado.
Título:
Falacias de la Guerra Civil
Autor: Carlos Blanco Escolá
Editorial: Planeta
Precio: 19 euros
Carlos Blanco Escolá es coronel de
artillería además de licenciado en Historia; en
principio, ambas actividades le capacitan sin
duda para acometer un análisis de la Guerra Civil
riguroso, en la línea que algunos otros militares
han llevado a cabo con anterioridad, balanceándose
lógicamente hacia uno u otro bando contendiente.
El coronel Blanco Escolá es uno de esos militares
-la minoría- abiertamente adscritos al bando republicano
y, por tanto, admirador y defensor del general
Vicente Rojo, responsable del Ejército
Republicano y tan denostado por sus enemigos triunfadores
en el campo de batalla. Es éste, pues, el libro
de un militar de hoy que hubiera sido vencido
e incluso fusilado ayer por aquello de "rebelión
militar", a manos de quienes se rebelaron
contra el régimen surgido democráticamente de
las urnas. El subtítulo no deja lugar a dudas
sobre las intenciones del autor: Un homenaje
a la causa republicana. Aún a riesgo de equivocarnos,
suponemos que los libros de Pío Moa -en
los que el otrora miembro de los GRAPO afirma
sin titubeos, por poner un solo ejemplo, que fue
la República quien promovió la Guerra Civil como
su objetivo principal- han espoleado a Carlos
Blanco Escolá en la escritura de este ensayo,
decididamente en contra de las tesis del antecitado
Pío.
En cuanto al contenido, se trata de un recorrido
analítico por las causas que llevaron al conflicto
y por el desarrollo de la contienda hasta su fin.
Es cierto que el coronel Blanco Escolá aborda
con rigor determinadas falacias difundidas a lo
largo del largo período del franquismo sobre el
propio desarrollo de la guerra y sobre los motivos
que tuvieron para "salvar a España del comunismo";
interesante el análisis de las razones inmediatas
de los principales sublevados cuales eran las
consecutivas pérdidas de privilegios y galones
conseguidos por su estancia en Marruecos. Pero,
la verdad, sólo algunos detalles nuevos aporta
sobre tan tratado tema, creemos que porque, sencillamente,
no hay nada ya que no haya sido investigado y
narrado por tantos historiadores que han considerado
la Guerra Civil española como objeto principal
de su trabajo, convirtiendo ese hecho histórico
en uno de los temas históricos que mayor número
de títulos ha generado en todo el mundo, por encima
de las dos Guerras Mundiales.
El libro que nos presenta bebe en las innumerables
fuentes publicadas hasta hoy. Si añadimos a esto
que la escritura del autor, aún siendo correcta,
es, sin embargo, un tanto morosa, sólo queda agradecer
al señor Blanco Escolá sus buenas intenciones
de recordar unos hechos que marcaron nuestra historia
y que no deben ser olvidados; sin embargo, a veces
el autor no consigue evitar deslizarse por la
senda de los juicios de valor, algo que obliga
siempre al lector a poner en duda el valor de
esos juicios. Pero claro, tras leer las cosas
que, desde el otro lado, escribe y dice sobre
los mismos acontecimientos históricos el tal Moa,
lo de Blanco Escolá es, sencillamente, una pequeñísima
licencia fácil de asumir e incluso perdonar como
un mal menor.
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