La Física es bella, a pesar de todo

Emilio LAHERA

Editorial Debate acaba de publicar un libro ameno y divertido sobre una materia que nada ha tenido de divertida o amena para la inmensa mayoría de los estudiantes y que no es otra que la física que, junto a la química y, consecuentemente, las matemáticas, eran y son disciplinas consideradas generalmente cuando menos áridas. De Arquímedes a Einstein reza el título, complementado con Los diez experimentos más bellos de la física. El autor es Manuel Lozano Leyva, uno de los más internacionales físicos nucleares españoles, miembro del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares, y que ahora dirige el departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla.

La unión de belleza y creatividad en los experimentos en el campo de la física es el eje principal del discurso del profesor Lozano Leyva; de donde se deduce, naturalmente, la posibilidad de existencia de belleza en la física; y así parece, que la física es bella, como lo fue la arruga de Adolfo Domínguez; porque en el año 2002, se realizó una encuesta entre más de doscientos reputados especialista mundiales acerca de los experimentos que, con menos medios materiales, han conseguido a lo largo de la historia de la Ciencia unir belleza e inteligencia. El libro del profesor Lozano Leyva recoge el resultado de aquel trabajo y analiza e interpreta cronológicamente eso, las diez experiencias mejor valoradas y más votadas por la comunidad científica internacional.

¿Existe un hilo conductor que recorre la historia de los experimentos desde Arquímedes hasta Einstein? ¿Podemos encontrar elegancia y creatividad -junto con el talento de los científicos, claro- en las observaciones y tentativas físicas que han cambiado la concepción del mundo en que vivimos? Pues según el autor, sí; y para ello, nos lleva a dar un paseo que tiene paradas en Arquímedes, Eratóstenes, Galileo, Newton, Cavendish, Young, Foucault, Rutherford, Bohr, Schördinger, Heisenberg y Einstein, y nos cuenta sus experimentos fruto de su desbordante imaginación; algunos de los cuales, por cierto, se pueden reproducir en la propia casa, para asombro de propios y extraños.

Son 288 páginas pensadas para no especialistas, es decir, para casi todos los públicos, en las que el autor ha derrochado amenidad y capacidad divulgativa. Un libro entretenido que despierta la curiosidad; algo parecido -salvando indudablemente las distancias a favor de Lozano Leyva- a lo que hace años hizo Isaac Asimov con su Historia de las matemáticas. Pues vale la pena, miren ustedes.