Páginas primaverales
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Emilio LAHERA
Consciente, cual si fuera a perdurar más allá
de su triste destino escrito en los calendarios,
libros para enfrentar los cambios, si los hubiere,
siempre peligrosos por aquello de que la sangre
altera; y, por lo tanto, que el autoengaño
impera. Los libros, como las botellas, incitan
al bienestar con uno mismo y con los otros encerrados
en papel o en cristal. Fernando García de Cortázar
hace de nuevo un buen volumen de historia para
ciudadanos en su Atlas de Historia de España,
editado por Planeta; Pilar Adón nos invita a subir
a un pausado tren de excelentes relatos en Viajes
inocentes, publicado por Páginas de Espuma; Inma
Turbau nos invita a un trepidante entretenimiento
en El juego del ahorcado, editado por Mondadori.
Título:
Atlas de Historia de España
Autor: Fernando García de Cortázar
Editorial: Planeta
Precio: 29,50 euros
Este hombre, García de Cortázar,
está empeñado en que los ciudadanos
españoles de nuestra época entendamos,
con todo género de herramientas, lo que
ha sido y es nuestro país. Bendito empeño,
vive el cielo, por el que hay que felicitarle.
Y, por supuesto, agradecérselo. Magnífica
herramienta para visualizar cartográficamente
los principales hechos de la historia de España
y su devenir a lo largo de los siglos, este volumen
abarca desde los primeros datos que se poseen
hasta nuestros días.
Más que un libro de aprendizaje, es
un muy completo manual para entender mediante
la vista lo que la mente ha asimilado, para
situar en el espacio físico aquello que
aconteció. Hay que añadir que
el volumen es, además de interesante,
divertido porque produce el gozo de encajar
el saber en su correspondiente espacio físico.
Las notas a pie de página, cómodas
de leer, explican mediante un breve resumen,
los hechos que se sitúan en el mapa,
por lo que es excelente para todos los públicos,
estudiantes, estudiosos y simples interesados
en saber quiénes somos.
Como dice el autor en la Introducción:
"La imagen que este Atlas de la Historia
de España quiere llevar a la retina del
lector es la imagen de una España como
realidad histórica que se abre al mundo
y se confunde con la variedad de las culturas
y de los estímulos que la han fecundado".
Y, más adelante: "El Atlas de
Historia de España, además de
participar del aliento épico de los viejos
relatos, quiere ser un antídoto contra
los traficantes de sueños, aprehender
en las historias y los paisajes del pasado la
mirada limpia de Don Quijote regresando de su
quimera. Sus mapas son una invitación
al viaje. Y al recuerdo, un recuerdo lleno de
piedad por cada uno de los innumerables destinos
que el mapa de España custodia y entierra
como un inmenso archivo o como un igualmente
inmenso diccionario de huellas". Después,
no hay nada más que seguir volteando
páginas y disfrutar de antiguas y recientes
miradas hacia nosotros mismos, guardadas en
ese archivo-diccionario que el autor menciona.
Todo un largo y apasionante viaje.
Título:
Viajes inocentes
Autora: Pilar Adón
Editorial: Páginas de Espuma
Precio: 12 euros
Hay que volver a hablar de Pilar Adón;
habrá que volver a hablar de ella una
y otra vez, tantas como libros vaya publicando,
cual si fuera el primero. Habrá que volver
a hablar de esta escritora madrileña
como si fuera debutante porque parece ser que
tendrá que pasar tiempo hasta que su
nombre devenga conocido y sobre todo re-conocido
en el mundo literario; y no por falta de méritos
sino por todo lo contrario. Seguramente, Pilar
Adón nunca será 'famosa'porque
su refajo no es lo suficientemente amplio como
para poderlo cargar con los materiales estúpidos
y vacíos que movilizan a determinados
medios de comunicación en busca del espectáculo
de la estulticia.
Pilar Adón es una excelente escritora.
Lo apuntaba ya seriamente en El hombre de
espaldas (2001), su primera novela; era
claro en la siguiente, Las hijas de Sara
(2003); se muestra evidente en este libro
de relatos. Once son, como delicias; daría
igual si fueran 22, tan buen regusto deja tras
la última página. Hay mil caminos
en el territorio de la literatura; y todos valen,
con la condición de que sean eso: literatura.
El que esta autora ha elegido es el de la elegancia,
la sugerencia; en estos once relatos nos ofrece
una escritura pausada y llena de subtextos,
en la que todo es posible que ocurra, que tenga
lugar; nunca se sabe adónde nos llevará
el tren del texto pero viajamos gustosos en
ese convoy que se detiene en todas las estaciones
y apeaderos -existan o no- para recoger o abandonar
viajeros sin destino conocido en quienes, sorprendidos
e incluso a veces perplejos, nos reconocemos,
bien satisfechos, bien decididamente incómodos.
Pero está la inquietud, el desasosiego
que provoca una especie de perversa inocencia
viajera que subyace, sutil, en el entramado
de estos pequeños (sólo pequeños
por su extensión) relatos; y es ese desasosiego,
sin embargo, motivo imperioso para continuar
leyendo, viajando de la mano de Pilar Adón,
lo que supone desplazarse hacia rumbos siempre
turbadores y, precisamente por ello, apetecibles.
Ensoñación, clasicismo y peligroso
misterio encierra la voz de la autora; una voz
que, a menudo, dice cosas sin siquiera osar
pronunciar su nombre, creando así un
espacio literario sembrado de signos que, como
dulces y perversos artefactos explosivos, esperan
pacientemente su turno.
Hay en el riguroso quehacer de Pilar Adón
una sabia cosecha de la herencia literaria más
depurada cuyos rastros vuelven a florecer aquí
y allá entre las 125 páginas de
este volumen; una herencia que ella reelabora
meticulosamente, a conciencia y con talento,
para dar su hermosa voz narradora y su excelente
estilo personal a historias definitivas; y son
definitivas porque hablan de lo único
posible: de los seres humanos y de su ambulante
viaje a través de los que -dicen- fueron
un lejano día verdes campos del Edén.
Título:
El juego del ahorcado
Autora: Inma Turbau
Editorial: Mondadori
Precio: 14 euros
Ignoramos el interés que pueda tener
para el lector de este libro el insólito
dato que se incluye en la biografía de
la autora estampada en la solapa del volumen
y que nos informa de que "es incapaz
de comer pescado en los días de lluvia,
por que le deprime"; dato en cierta
medida frustrante por incompleto ya que nos
quedamos con los irrefrenables deseos de saber
si esa incapacidad se refiere sólo al
pescado fresco o si incluye al congelado y,
ya puestos a desvariar, al riquísimo
pescado en conserva. En fin, al margen de las
insondables razones últimas del marketing
empresarial, nos encontramos ante una novela
que despierta el interés desde la primera
página y, lo que es más importante,
lo mantiene hasta la última; con lo cual
habría que decir que es una gran novela.
Pero no lo decimos porque no es así exactamente.
Veamos.
El interés del relato (breve, apenas
130 páginas) se cimenta en varios ejes.
Uno de ellos es la utilización de algunas
claves de la novela negra, o de intriga más
bien: hay ciertamente, un asesinato, además
de un suicidio, declarados ambos ya en la primera
página. Y ese eje de intriga, bien manejado
por la autora, impide toda posibilidad de aburrimiento.
Otro eje que sustenta el interés es que
se trata de una novela sobre la infancia y la
adolescencia, narrada desde la edad adulta en
primera persona; y el mundo de esas edades siempre
da buenos resultados si se saben manejar las
herramientas apropiadas. Inma Turbau usa esos
útiles con medida renuencia para que
la repercusión en el relato suponga la
creación de un sustrato de inquietud
permanente en el desarrollo de la historia,
aún sabiendo desde el principio cómo
finaliza.
Por otro lado, la escritura no escamotea el
verismo de determinadas escenas o reflexiones
de la protagonista narradora, sin por ello caer
en ningún momento en el exceso gratuito,
con lo que consigue el efecto justo, exacto.
La crueldad, la inconsciencia, un punto de la
perversión, la competitividad y el desesperado
afán de los personajes por encontrar
su propia identidad, su lugar en el mundo se
muestran abierta y coherentemente, de una manera
verosímil, manejando un lenguaje fácilmente
identificable con las edades de los protagonistas,
niños y adolescentes de una ciudad catalana
de provincias en los años de la Transición
y la Democracia; a lo que hay que añadir
la interesante introspección que nos
muestra sobre el universo femenino, con el punto
de vista situado en la infancia y adolescencia.
En definitiva, buen pulso narrativo, aunque
con una prosa demasiado simple, sin apenas ropajes,
tal vez herencia de su profesión periodística.
Sobre esto dice la autora que inicialmente el
libro era doble de largo, pero fui cortando,
dejándolo casi en los huesos, porque
no quería que otros personajes o historias
distrajeran al lector de la trama principal.
Libre ha sido, como madre de la novela, de hacerlo;
pero nos hubiera gustado que el corte no fuera
tan extenso y poder asistir al desarrollo de
algunas historias que se intuyen como muy interesantes,
tales, por ejemplo, como las de los padres de
los dos protagonistas, apenas esbozadas y, pese
a ello, encajadas en la historia general; aquel
pueblo castellano al que va y viene David en
momentos clave del relato.
Decíamos al principio que no es una
gran novela; pero podría haberlo sido.
Puede ser que la siguiente lo sea; pero ésta,
que es la primera de Inma Turbau es una novela
interesante, cuyas bondades no parecen banales
ni fortuitas; no deben serlo. Esperemos porque
talento hay. Mientras tanto, leamos ésta,
aunque sea comiendo pescado en un día
de lluvia a riesgo de deprimirnos.
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