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Muñoz Molina
recrea su adolescencia en El viento de la Luna,
su última novela
15/09/2006
Ociocrítico/Agencias
El otoño literario viene fuerte y cargado de novedades
editoriales. Una de las más destacadas nos llega
de la mano de Antonio Muñoz Molina y El viento
de la Luna, donde el autor utiliza su autobiografía
como punto de partida de una historia sobre la
vida de un adolescente en la España de finales
de los años 60. Muñoz Molina ha tenido que distanciarse
de España para volver a sus recuerdos más íntimos,
sacarlos de su interior y "modificarlos para
adaptarlos a la novela", según explicó el
autor, quien confesó vivir obsesionado por escribir
de forma "más limpia, precisa y transparente".
Ya está en las librerías El viento de la Luna,
lo último de Antonio Muñoz Molina que,
a través de él, regresa a su adolescencia, a su
pueblo, al recuerdo de sus seres queridos y sobre
todo a Mágina, su ciudad literaria inventada hace
veinte años en su primera novela que supone para
el escritor una "maqueta del mundo en espacio
y tiempo".
La narración está protagonizada por un muchacho
adolescente que, en la España de la dictadura
de Franco, comienza a descubrir la pequeñez de
su pueblo y a asumir la esperanza de conocer mundo.
La voz adolescente sirve a Muñoz Molina para "retratar
la vida de gente que vivía feliz durante la dictadura"
sin dejar constancia de que ese era un mundo repleto
de "dureza e injusticia". La narración
vive en constante tensión entre "un mundo que
se acaba y otro que tiene que empezar", explicó
el autor.
Conquista de la luna
La historia se mezcla como "un collage",
afirmó en escritor, con las informaciones extraídas,
muchas veces de formal literal, de periódicos,
revistas y programas de televisión durante la
cobertura en 1968 de la llegada del hombre a la
luna. 'Un delirio futurista', calificó Molina
este acontecimiento que se convirtió poco después
en un "sueño del futuro frustrado",vivido
por una generación que fue testigo de un futuro
que rápidamente "se convirtió en un pasado
que no sucedió".
Sin embargo, el escritor consideró que la sociedad
española si que "alcanzó la luna" unos
años después pasando de "la dictadura a la
democracia, del tercer al primer mundo". Sin
la mezcla de este acontecimiento con la narración
principal "no existiría la novela", ya
que es la contraposición de las dos historias
la que "hace que exista" como una "metáfora
del mundo", explicó.
El escritor ha tenido que luchar con el "peligro
de la idealización" de un mundo procurando
mantener la tensión entre "la melancolía del
paso del tiempo y la realidad de ese mundo". A
través de la narración refleja la férrea educación
de la dictadura, donde se hicieron "grandes
esfuerzos ideológicos para determinar nuestro
pensamiento", como resultado fue que a "los
14 años se nos quitaron las ganas de religión".
La novela es una defensa de la "racionalidad
frente al oscurantismo" a través de un personaje
que está en el proceso de "armarse de razón",
declaró.
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