Mateo Díez recopila el dolor privado y colectivo del 11-M en La piedra en el corazón
18/09/2006
Ociocrítico/Agencias
El dolor personal y el de todo un país en la fatídica fecha del 11 de marzo de 2004 confluyen en la última novela de Luis Mateo Díez, La piedra en el corazón (Editorial Galaxia Gutenberg), un reflejo de la sociedad actual a través de los sentimientos de unos personajes que se desarrollan en un contexto determinado y cuyas dos realidades caminan paralelas en la narración sin llegar a entrelazarse. Pese a las apariencias, no se trata de una novela del 11-M sino de una novela "en el 11-M", según puntualiza el autor.
La narración se construye sobre la historia de Nima, una joven que sufre una "enfermedad del alma" y que cuida de sus padres separados. Los tres viven la relación común con una "corrosión enorme" y uno de los encuentros cruciales ente ellos se produce la "mañana del 11-M". La fábula cuenta una historia de amor "echado a perder" y del desamor de una pareja impotente ante el dolor de su hija adolescente forjada sobre silencios y recursos expresivos repletos de "fuertes metáforas líricas" a través de las que Mateo ha querido realizar un esfuerzo de escritura para "dar nombre a las cosas que se dicen con dificultad", declaró.
Mateo mostró su preocupación por la "fragilidad de un mundo" que se rompe de la "manera más inesperada", donde se mezcla el desarrollo tecnológico con "nuestra propia indefensión", sentimientos que se mezclan en la historia dando un resultado que, según el escritor, no se trata de una "novela amarga".
Uno de los temas más importantes lo sitúa Mateo en la "enfermedad como elemento literario" y concretamente, cuando ésta afecta en la adolescencia que es la edad que "más me interesa", explicó. La sensación "de pérdida" que embarga al ser humano durante esos años ha sido motivo literario del escritor en numerosos de sus relatos.
El relato tiene lugar en Madrid, un escenario que no se nombra en ningún momento en la novela. Una novedad para este escritor que tiene en Celama su Macondo personal. Esta vez se aleja de ella, su geografía imaginaria, para atender al "reclamo de Madrid", una ciudad que "amo y se ha convertido en mía". Los escenarios dentro de la ciudad los transforma en "pequeñas geografías imaginarias" que mezclan la realidad con "elementos de la irrealidad" para convertirla en una ciudad "de sombra".
Mateo, que se definió como un "hombre de callejón", consideró que todas las "buenas novelas" surgen de la observación de los "personajes de la calle". Su interés principal está en la gente porque "no me interesa la soledad", explicó el escritor.
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