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| Penélope
Glamour
Llegan pisando
fuerte
18/03/2004
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El mundo del famoseo cuenta desde ya con
un nuevo fichaje: Sonsoles, la esposa de ZP
y futura ama de casa de La Moncloa. Con lo
retraidilla que es ella, a ver cómo lo lleva.
Otro que llega pisando fuerte es Antonio Vigo,
escultor y aspirante a miembro de la realeza,
cuñadísimo con jersey de bolitas, aunque por
ahora se limita a sus labores de taller. La
hija de El Puma y la de Lolita completan
el reparto, ambas en la categoría de jóvenes
cachorros. Bienvenidos todos, pese al dolor
de estos días, y sentíos como en casa.
La
periodista Pilar Cernuda hace en ¡Hola!
una semblanza en tono íntimo, plagada de advertencias,
de la primera dama en ciernes. Esperamos que
la lea si quiere estar preparada. Aunque,
no pequemos de inocentes, seguro que lo está.
Pobre, lo que le espera, con la cara de buena
gente que tiene. También Semana hace
un retrato de ella: "simpática, inteligente
y sencilla, pero también muy tímida y tremendamente
reservada".
Lo entrecomillo todo porque hasta ahora no
le habíamos hecho la ficha, pero ya podemos:
Sonsoles (el nombre ya empieza a sonar,
y lo que te rondaré, morena), Espinosa
Díaz de apellidos, abulense, 42 años, licenciada
en derecho, profesora de música y soprano
suplente en el coro del Teatro Real; estilo
actual en el vestir, tez clara, ojos claros
y sonrisa tipo Julia Roberts. A ver
cómo se desenvuelve en el mundo de las lenguas
viperinas. Lecturas destaca que forma
con ZP "un matrimonio feliz",
y desde luego ésa es la sensación que dan.
Que siga así.
Antonio Vigo es, a lo que se ve hojeando
las revistas, otro personaje de máxima actualidad.
¿Que quién es? No me extraña que no lo sepan.
Ni falta que les hace, si quieren que sea
sincera. Pero si les mata la curiosidad, se
lo cuento: es el marido de Erika (no
sé por qué lo escriben sin acento: la familia
lo pronuncia Érika), la hija menor de doña
Letizia, la futura esposa del Príncipe,
ya saben, el hijo del Rey y futuro
monarca. Vamos, que Vigo pasará de tener callos
en las manos y masilla en las mangas de su
jersey de cuello alto y bolitas (o sea, escultor
a la par que artista) a ser miembro de la
familia real y cuñadísimo del mismísimo Felipe
de Borbón y Grecia. Tantas negritas en
un mismo párrafo dan cabal idea de
cómo asciende el muchacho... perdón,
artista.
Hola
y Semana se cuelan en su taller, desde
donde el joven con look D'Artagnan
y rostro nos cuenta que "los artistas nos
nutrimos de las distintas corrientes que surgieron
en el siglo XX", que se considera ecléctico
y conceptual y que para él es un privilegio
estar casado con, hermana de, novia de, hijo
de y futuro por conquistar. Uf, qué aires...
Elena Furiase Flores, una jovencita
guapísima de 16 inviernos, dice en Semana
que quiere ser actriz pero no cantante. "Ya
hay muchos en la familia", se justifica,
sensata.. Celebró su aniversario con toda
la familia en el exótico restaurante madrileño
Thai Gardens. Le diré a nuestro com.ilón
que se tercia una reseña inmediata del lugar:
seguro que el muy glotón (es con cariño, compañero)
pilla la oportunidad al vuelo.
Otra jovencita, de nombre exótico, Génesis,
y padre también exótico, José Luis Rodríguez,
el Puma, y con exactamente la misma
edad, ya triunfa en una serie de televisión
en Miami, y no es para menos: lo entenderán
cuando la vean posar para ¡Hola! y
presumir, orgullosa ante un fondo de palmeras,
de que consiguió el papel en un casting en
el que nadie sabía quién es su progenitor.
Creámoslo.
Les
cuento estas cosas de las nuevas generaciones
porque da gusto ver savia fresca, aún sin
malear, en este mundillo de advenedizos que
no tienen ningún empacho en revelar a los
cuatro vientos sus miserias y amargarnos la
vida sin pudor, con lo amarga que es ya de
por sí. Me pregunto qué tipo de gente son,
en su interior, estas personas que viven de
las exclusivas sin tener, en la mayor parte
de los casos, oficio ni beneficio y cuentan
sus desgracias personales con un modelito
distinto en cada foto y mezclando frivolidad
con las más bajas pasiones humanas. Con los
tiempos tan duros que vivimos...
Vamos,
tan duros como se evidencia en los amplios
reportajes que todas las revistas dedican
a esa la tragedia que ya me niego a mencionar,
en un esfuerzo casi irracional por pasar página,
que no olvidar. Las historias y fotografías
son escalofriantes, y en todas las páginas
hay sangre, llanto y crespones con los que
el papel couché se solidariza con las víctimas.
Como todos nos solidarizamos.
Como se solidarizó, también, doña Letizia,
que acompañó al Príncipe y a la Reina
a los hospitales donde estaban ingresados
los heridos. Fue, probablemente, el primer
mal trago verdadero que tuvo que pasar la
ex periodista en sus nuevas funciones. Su
cara lo decía todo. Semana y Diez
Minutos llevan a portada la imagen de
los hijos de los Reyes en la manifestación
del día 12 en repulsa por el atentado, también
con gestos de dolor en el rostro.
En fin, no quiero dejarles con mal sabor de
boca, así que, para terminar, como saben que
siempre les describo las mansiones de las
estrellas (dime cómo vives y te diré quien
eres), esta semana la mención de honor va
para la colombiana Ángela Becerra,
ex publicista y ahora novelista que debuta
con De los amores negados y que vive
en un palacete de Sant Cugat que para qué
contarles: columnatas, piscinaza, cortinajes...
pero de buen gusto. Lecturas hace un
reportaje gráfico de su residencia (ya saben
que este tipo de personajes no vive en su
casa, sino en su residencia) que no deben
perderse si tienen previsto redecorar su vida.
Pero no cometan la vulgaridad de ir a Ikea,
por favor.
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