El Príncipe y Letizia anulan su fiesta

Don Felipe y su prometida han decidido, de mutuo acuerdo, suspender su despedida de solteros, la fiesta privada que iban a celebrar unos días antes de su boda. Ya habían enviado la invitación a múltiples amigos, pero el dolor tras la masacre del 11-M les ha llevado a anularla.

No se trataba de una fiesta oficial, sino de un acto privado al que iban a asistir los múltiples amigos de los novios que, por problemas de espacio, no iban a poder asistir al enlace real, el próximo 22 de mayo. Entre ellos había jóvenes miembros de otras casas reales, así como ex compañeros de trabajo de doña Letizia en CNN+ y en Televisión Española. Sin embargo, la tristeza de los últimos días ha llevado a los novios a suspender los preparativos. Así lo ha confirmado la propia Casa Real.

También han desaparecido otros actos de la agenda. El espectáculo multimedia que el Ayuntamiento de Madrid iba a ofrecer a los novios el 17 de mayo como regalo de la ciudadanía también ha sido anulado, y por el mismo motivo, por expreso deseo del Príncipe. Ahora, el presupuesto que se iba a destinar a dicho espectáculo se entregará a los familiares de las víctimas de los atentados o servirá para respaldar la financiación del monumento que se levantará en honor de los fallecidos.

No ha trascendido en qué iba a consistir la tradicional celebración de despedida de solteros, ni la fecha exacta, ni el lugar, aunque se especulaba que fuera similar a las fiestas que en su día organizaron las infantas con motivo de sus respectivas bodas. Doña Elena y Jaime de Marichalar invitaron a 300 amigos a una fiesta campera en una finca a 35 km de Sevilla, donde también hubo flamenco y paella. Doña Elena e Iñaki Urdangarín cenaron con 800 amigos en los jardines del hotel Juan Carlos I, en Barcelona, y luego todos participaron en un divertido karaoke. Algo que en estos momentos resulta, sencillamente, impensable.