La Ceremonia más esperada
Madrid se casa con la seguridad


El 11-M todo lo cambió. La organización de la que debía ser fiesta madrileña del siglo se va a convertir en una gran celebración blindada, en la que las Fuerzas de Seguridad tendrán un papel protagonista. Los madrileños temen que un exceso de celo empañe la que debería ser presentación de Madrid al mundo, previa a los Juegos de 2012.

Ahora que ya se sabe que además del terrorismo vasco, también el islámico ha puesto España en su punto de mira, todo lo que iba a ser abandono y alboroto se convertirá en desconfianza y cierta tensión: hay que proteger a 1.400 personalidades de todo el planeta. Y además hay malos recuerdos.

Organizado el asunto por orden cronológico, lo primero que debe saberse de esta boda real es que no será antecedida de una despedida de soltero, en la que los prometidos compartan los últimos momentos de libertad junto a sus amigos.

El luto que arrostra Madrid aconsejó a la Casa del Rey comunicar la suspensión de un acto considerado como la última frivolidad antes de asumir las responsabilidades y gravedad del sacramento (se casan por la iglesia) matrimonial.

Invitados a la Boda del Siglo

La lista de invitados incluye 1.400 personas y no hay más porque no caben. Las invitaciones previstas incluían cinco modalidades, en función de la participación en los diversos actos programados, pero al final se quedarán en cuatro, porque despedida de soltero no va a haber. Una invitación la recibirán los invitados a la cena en el Palacio del Pardo. Otros, recibirán una invitación para la ceremonia religiosa del 22 de mayo en la Catedral de la Almudena. Una tercera modalidad será aquella que reciban los que sólo participen del banquete nupcial en el Palacio de Oriente y, finalmente, la cuarta modalidad será la de aquellos que participen en los dos actos del día 22, la ceremonia religiosa y el banquete, que recibirán una invitación expresa para ambos actos.

La lista de los invitados no es conocida, pero no es difícil colegir algunos: estarán las principales Casas Reales del orbe todo él, también serán invitados los presidentes de las 17 Comunidades Autónomas y quizá también los de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Además, la Corporación Municipal madrileña también estará presente, así como una nutrida representación de las cancillerías de medio mundo y los amigos de uno y otra.

El recorrido de los novios


Ni se sabe ni se va a saber hasta el momento estrictamente necesario. La seguridad nunca aconseja anunciar el recorrido con demasiado tiempo, pero desde los atentados del 11-M, la preocupación se ha redoblado. Y los informes. Los servicios de Inteligencia y Seguridad habían elaborado un pormenorizado informe basándose en la posibilidad de que ETA tratara de atentar contra los novios, el cortejo o los ciudadanos durante el paseo. Pero tras el 11-M se han visto obligados a empezar de cero y considerar la posibilidad de que sean terroristas fundamentalistas islámicos los que traten de atentar el día de la Boda. Y a tal fin, se han redactado nuevos informes. El programa, desarrollado al detalle (hasta estaban previstos ya los puestos de los francotiradores), ha tenido que ser revisado y ahora ya no será bastante con cancelar el Acuerdo de Schengen (que permite la libre circulación de personas por toda la Unión Europea) del 15 al 23 de mayo, sino que se van a colocar dispositivos especiales en las estaciones y aeropuertos, así como centros de comunicación y transportes.

El caso es que el 11-M no es el único precedente que se baraja para la seguridad del cortejo real. En la memoria de muchos está el atentado que se produjo, cerca de la actual sede del Consejo de Estado, a la altura del 88 de la calle Mayor (a unos doscientos metros de la Catedral de la Almudena), en 1906, con ocasión de la última Boda Real celebrada en Madrid, la de Alfonso XIII con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg, el anarquista catalán Mateo Morral, intentó matar al entonces Príncipe de Asturias, y no lo logró, pero varios ciudadanos murieron. Una placa recuerda el funesto suceso en el lugar en que ocurrió.

Para evitar algo parecido, la policía ya ha empezado a peinar las viviendas del centro de la ciudad (tiene pensado visitar más de 10.000 viviendas) y la vigilancia se ha extendido no sólo a las calles por las que pasearán los felices novios y su séquito, sino también las de calles adyacentes que pudieran tener visión directa sobre el cortejo. Está por confirmar, pero algunas fuentes aseguran que Casa Real está sopesando que los novios no vayan al descubierto, como en principio estaba pensado, sino en un blindado.

Y a comer

Los que tengan el privilegio de ser invitados sólo a la comida (la ceremonia religiosa es larga y pesada y se ve mucho mejor en la tele que en la propia Catedral) disfrutarán de la parte más brillante de estos esponsales, la comida. El lugar escogido para el banquete está justo enfrente de la Catedral: el Palacio de Oriente. Pero no se empleará el Comedor Imperial, sino el Patio del Príncipe, que será decorado ex profeso para la ocasión. Se empleará la cristalería de gala del Rey Alfonso XIII, realizada en cristal de Bohemia y encargada por el monarca que le da nombre en 1915.

En una familia con tradición ecuestre como es la del Rey, suena a paradoja que el restaurante elegido para servir tanto el aperitivo como el banquete nupcial sea Jockey. Así se cumplen dos tradiciones importantes: Jockey ya había servido las cenas de gala que los Reyes ofrecen en el Palacio Real a los jefes de Estado que visitan nuestro país. En segundo, como en las bodas de las infantas Elena y Cristina, se elige un restaurante de la ciudad en que se celebran las nupcias. Rafael Juliá fue el establecimiento sevillano encargado de la comida en la boda de la Infanta Elena, y Semón fue el restaurante elegido en Barcelona para servir el banquete de la boda de la infanta Cristina.

Si no se sabe por dónde va a ir el cortejo nupcial, imagínense con qué secreto se lleva la elaboración del menú, pero consta que entre las especialidades más famosas de Jockey están los langostinos fritos con verduras, los lomos de lubina con hinojo a la brasa, los espárragos trigueros fritos y un foie fresco marinado al vinagre de uvas pasas. El local está dirigido por Carmelo Pérez, que sigue la tradición que instauró el fundador Clodoaldo Cortés, con Clemencio Fuentes como jefe de cocina, allá en 1945. Por cierto, tanto agasajo podrá regarse en cualquier vino que a los novios y padres (encargados, claro, de elegir el menú) se les ocurra, merced a la bodega de que dispone Jockey, gobernada por su sumiller, Ángel Sánchez.

Especial Boda Real