|
Así
es él
El Felipe VI que un día reinará
Felipe
de Borbón y Grecia ha sido educado desde
su nacimiento para reinar. Creció con la
democracia (cuando Franco murió tenía siete
años), estudió en la Universidad, se formó
militarmente en los tres Ejércitos y le
interesan la economía y la naturaleza. Es
tímido, prudente y testarudo, algo remolón,
según sus más allegados, y también es el
príncipe más preparado que ha tenido la
monarquía española. Se casará, como siempre
mantuvo, por amor. Y un día será Felipe
VI.
Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los
Santos de Borbón y Grecia, DNI 015,
nació el 30 de enero de 1968 en Madrid.
En estos 36 años ha crecido hasta convertirse
en un hombre que llama la atención donde
vaya, tanto por su aspecto físico (ojos
azules, 1,97 metros de estatura, un 45 de
pie) como por su carácter: observador, detallista,
tímido, responsable y muy prudente. Según
opiniones unánimes, sabe a lo que se enfrenta,
se siente cómodo en su papel y sólo habla
si tiene algo que decir.
Tras
este perfil se ocultan años de esfuerzos
entre quienes le han rodeado para hacer
de él un Rey del siglo XXI, pero sin que
influyeran en su formación sus privilegios
de cuna. Cursó sus primeros estudios (preescolar,
EGB y BUP) en el colegio privado Santa María
de los Rosales, donde no disfrutó de ningún
protocolo especial; antes bien, fue tratado
como un alumno más... excepto por el pequeño
detalle de que siempre era el último en
casi todo: en la fila, por su estatura;
en el aula, porque impedía ver a los demás
si se sentaba delante. Y casi no cabía en
su pupitre.
Al llegar a la adolescencia, su tendencia
a remolonear y unas calificaciones escolares
algo inferiores a las que solía obtener
llegaron a preocupar a quienes se encargaban
de su formación. Quizá eso influyó en la
decisión de que estudiara un año en el extranjero.
El lugar elegido para hacer COU, el curso
de preparación a la Universidad, fue Lakefield
College School, en Canadá, donde se acostumbró
a vivir alejado de su familia y a depender
más de sí mismo. La experiencia tuvo un
valor añadido: perfeccionó su inglés, el
idioma con el que se comunica familiarmente
con su madre, la Reina.
Un príncipe de hoy en día
De
ahí pasó a una universidad pública en España,
algo sin precedentes en la familia real
española Estudió Derecho en la Autónoma
de Madrid y siete asignaturas de Económicas.
Don Felipe siempre se ha sentido
muy cercano al mundo empresarial, como él
mismo ha explicado en alguna ocasión. Además,
tiene muy presente que lo más probable es
que no le vaya a tocar jugar un papel histórico,
al revés de lo que le ocurrió a su padre,
y de que la monarquía debe modernizarse.
"Hace cuatro siglos, un príncipe se legitimaba
por la sangre; hoy, por el ejercicio",
en palabras de un experto jurista cercano
a La Zarzuela.
Y se lo ha tomado en serio. Se ha especializado
en Servicio Exterior gracias a un máster
que cursó en la Universidad de Georgetown,
en Washington, en el que obtuvo summa cum
laude, ha pasado por las academias de los
tres Ejércitos, donde ha obtenido una amplísima
formación militar, de Seguridad y de Defensa,
y cumple con una apretada agenda que incluye
despachos diarios con el Rey; visitas,
viajes y actos oficiales; reuniones de trabajo
con distintos organismos e instituciones
nacionales e internacionales; presidencia
de Honor de diversas asociaciones, entre
ellas la Fundación Príncipe de Asturias;
audiencias públicas y privadas que le permiten
mantenerse en cercano contacto con la realidad
política, económica, cultural... Presta
especial atención a las cuestiones relacionadas
con el voluntariado, el mundo de la empresa,
los medios de comunicación y el medio ambiente.
De hecho, incluso llegó a presentar una
serie de TVE sobre la naturaleza,
titulado La España Salvaje
(en la imagen inferior).
Animado, deportista e impuntual
Tan
intensa actividad oficial no le ha impedido,
sin embargo, rodearse de un círculo de amigos
íntimos (la mayor parte de ellos de la clase
alta), con quienes hacía, antes de su compromiso
matrimonial, frecuentes salidas nocturnas,
y destacar en su deporte favorito, la vela,
clasificándose en sexto puesto en los Juegos
Olímpicos de Barcelona '92. El Príncipe
fue, precisamente en esos Juegos, el abanderado
(en la fotografía de la izquierda)
de la representación olímpica española.
Su destacado papel público y su actitud
a veces hierática ocultan al verdadero Felipe
de Borbón, al que sólo se muestra en la
intimidad. Sus muy allegados (pocos) reconocen
en él a un hombre serio y tímido, aunque
también destacan su tendencia a sonreír,
lo que le salva de parecer adusto. Siempre
está al corriente del último chiste sobre
su persona, le gusta leer, es un gran aficionado
al cine en versión original, se informa
de madrugada a través de Internet y la CNN...
Es un buen gourmet, pero encarga pizzas
por teléfono. Tiene una memoria casi fotográfica.
Es testarudo, romántico, cariñoso e impuntual;
al menos, así lo confiesan sus amigos si
se les insiste. Y todos coinciden en su
enorme sentido común y su gran preparación.
Falta
le hace, porque la función de Heredero de
la Corona no está regulada en la Constitución.
Y falta le hará también en el futuro, cuando
llegue al trono como Felipe VI y tenga que
gestionar la normalidad, ser un técnico
de la monarquía. Por ahora, desde luego,
ha sabido hacer buen uso de su sensatez:
ha tardado, al menos para lo que muchos
esperaban de él, pero finalmente ha logrado
que el amor se impusiera en la elección
de la mujer que compartirá con él la vida
que le espera. Nadie podría negarlo, a la
vista de la expresión entre tímida y feliz
que mostraron él y su prometida, Letizia
Ortiz Rocasolano, durante el anuncio
de su futuro enlace, que se celebrará el
22 de mayo en la madrileña catedral de Santa
María la Real de la Almudena.
Especial
Boda Real
|